Degeneración macular

Poco a poco vamos conociendo las causas de esta devastadora enfermedad ocular que se presenta en la vejez.

Si observamos con atención los ojos de alguien que esté leyendo un libro, veremos que van de un extremo a otro de cada línea. Así se mueven los nuestros mientras leemos este artículo. Para comprender cuán importante resulta tal movimiento ocular, tratemos de leer esta frase a una distancia normal, mientras fijamos la mirada en una palabra. Podremos leer las palabras que se hallen en un radio de dos centímetros del centro de la mirada, pero no las más alejadas. Si no padecemos ningún defecto, seremos conscientes de la presencia de texto más allá, si bien no lograremos verlo con la alta resolución espacial que requiere la lectura.

En nuestro quehacer diario se nos pasa inadvertido un fenómeno sorprendente: no llega al 1% la fracción que, de cada imagen, se recibe y procesa a alta resolución. Semejante inconsciencia se debe, en buena medida, al rápido movimiento de los ojos que nos permite centrar en la parte de la imagen que capta nuestro interés inmediato. Cuando prestamos atención, movemos los ojos de suerte tal, que el punto de interés se representa en la región central de la retina, esa fina lámina de neuronas que tapiza la pared posterior del globo ocular. La región central, la única parte de la retina que facilita visión de alta resolución, se llama fóvea; la mácula es la zona, algo mayor, con centro en la fóvea.

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