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1 de Junio de 2013
Exploración espacial

Investigación espacial de bajo coste

Los vuelos privados al espacio no serán solo para turistas adinerados. Una naciente industria promete revolucionar las misiones científicas.

NASA

En síntesis

Las misiones espaciales se ven afectadas desde hace tiempo por el elevado coste de los lanzamientos y su escasa frecuencia. Un emergente sector de empresas privadas podría reducir los precios de manera drástica.

Aunque dichas compañías nacieron para llevar turistas al espacio, muchas consideran ahora la posibilidad de enviar misiones científicas. Su bajo coste beneficiaría a múltiples instituciones de tamaño medio de todo el mundo.

El futuro de las empresas espaciales privadas podría ir más allá de los vuelos suborbitales. Varias compañías ya están proyectando misiones orbitales, pequeñas estaciones espaciales e incluso vehículos de alunizaje.

Uno de los problemas más enojosos de la investigación espacial radica en que, en cincuenta años, apenas ha cambiado la manera de acceder al espacio. Las misiones continúan resultando caras y poco frecuentes. A diferencia de los oceanógrafos, que se sumergen de manera rutinaria en las profundidades del océano, o los geofísicos, que organizan sin dificultades expediciones a los polos, los científicos espaciales sufren aún serias dificultades para realizar sus investigaciones en el ambiente que les es propio.

La emergencia de compañías espaciales con ánimo de lucro podría cambiar tales circunstancias. Así quedó patente el año pasado, cuando la cápsula de carga Dragon, construida y controlada por la empresa SpaceX, alcanzó con éxito la Estación Espacial Internacional (ISS). Tales misiones ofrecerán a los investigadores menores costes de lanzamiento, un acceso mucho más frecuente al espacio y la oportunidad de efectuar en persona sus experimentos. Estos avances no solo ayudarán a los grandes proyectos de investigación de las agencias estadounidense, europea o japonesa, sino que probablemente facilitarán también que un amplio espectro de naciones, instituciones académicas y empresas lleguen al espacio.

Mi interés por el potencial de los vuelos espaciales comerciales nació cuando ocupaba el puesto de administrador adjunto de la NASA a cargo de todos los estudios de ciencias de la Tierra y el espacio. Desde entonces, he asesorado a empresas espaciales, he trabajado como investigador principal en dos de los equipos del concurso Google Lunar XPRIZE y he contratado vuelos espaciales comerciales con fines científicos a través de la institución a la que pertenezco, el Instituto de Investigación del Sudoeste, con sede en Texas. Como tal, he sido testigo directo de las promesas que ofrece esta industria.

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