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1 de Septiembre de 2010
Asteroides

Un pasado problemático

Los asteroides corresponden a restos de la formación planetaria. Su historia completa es, sin embargo, mucho más compleja y apenas revelada. Lo que los expertos denominan asteroides es tan variopinto que no pueden tener un mismo origen.
Photo Researchers, Inc.
Los asteroides corresponden a restos de la formación planetaria. Su historia completa es, sin embargo, mucho más compleja y apenas revelada. Lo que los expertos denominan asteroides es tan variopinto --desde cantos rodados y montones de grava flotante a miniplanetas con signos de una actividad volcánica anterior e incluso agua líquida-- que no pueden tener un mismo origen.
Sólo los de mayor tamaño (más de 100 kilómetros de diámetro) datan de los albores del sistema solar, hace 4,6 mil millones de años. Entonces, nuestro sistema no era más que un enjambre de asteroides o "planetesimales". Cómo se ha llegado a este punto es un misterio, pero la idea dominante es la del polvo primordial girando en torno a un Sol naciente que coaguló en cuerpos cada vez mayores. Algunos de esos cuerpos se juntaron para formar los planetas; otros, acelerados por la gravedad de los más voluminosos, fueron lanzados al espacio profundo; y otros cayeron hacia el Sol; y unos pocos no hicieron nada de lo anterior. Esos supervivientes subsisten en puntos donde los planetas los han dejado solos, sobre todo en el hueco entre las órbitas de Marte y Júpiter. Poco a poco, también ellos son eliminados. Sobreviven menos de uno de cada 1000 o quizá menos de unos pocos de cada millón de asteroides originales que poblaron el cinturón.
Los asteroides diminutos no son reliquias sino escombros. Se muestran con una gran variedad de tamaños, lo que apunta a que se producen en las colisiones en cadena; los asteroides se golpean y se destrozan sucesivamente. Algunos son rocas, otros metales; se sugiere que proceden de capas distintas de los cuerpos originales. Una tercera parte de los asteroides pertenece a familias con órbitas parecidas, que trazadas hacia atrás en el tiempo señalan un único punto del espacio, la localización de una colisión que los vio nacer. Puesto que las familias deberían dispersarse transcurridos de 10 a 100 millones de años, la formación de asteroides por colisión debe seguir siendo vigente.
Sin duda, también lo es la formación planetaria. Siempre que un asteroide golpea un planeta, ayuda a construirlo. Los asteroides son, por tanto, los restos de la formación planetaria y, a su vez, los toques finales del proceso.

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