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1 de Mayo de 1992
Zoología

Telas y sedas de araña

La seda y los patrones de las telas de las arañas se rigen por los mismos principios que se aplican a la ciencia de los materiales y a la ingeniería estructural del hombre.

Conocemos mejor las arañas por sus magníficos logros de ingeniería estructural que por la fabricación de materiales escogidos. A diferencia de lo conseguido con el hilo de la larva de la mariposa de la seda (Bombyx mori), o gusano de seda, el hombre no sabe todavía explotar industrialmente la seda de las arañas. Se han utilizado telarañas en vendajes de heridas e incluso en redes de pesca, pero la seda sólo ha podido aprovecharse como hilo de retícula en instrumentos ópticos.

Posee esa seda, sin embargo, cualidades fabulosas. Mucho más resistente que la del gusano de seda, es, además, polimorfa: las arañas pueden producir distintos tipos de seda para funciones diferentes. Tal gama de sedas de naturaleza dispar ha conducido a la evolución de una serie sorprendente de diseños de telarañas.

Si comparamos las propiedades de la seda de las arañas con las de la seda del gusano de la morera, su contrapartida objeto de muchísimos estudios, empezaremos a comprender de qué modo las arañas adquirieron su notable habilidad tejedora. Y si abordamos la mecánica funcional de ciertas telarañas, veremos por qué la rigidez de la mayor parte de la seda de araña limita la gama de patrones de telarañas y su capacidad de capturar presas. Igual que los materiales de construcción, la seda de araña condiciona, en última instancia, el proyecto arquitectónico. Cualquier estructura, trátese de nuestra tela o de un puente, alcanzará la eficacia que den de sí los materiales de la obra. A no ser que el constructor esconda un as en la manga.

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