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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Septiembre 1990Nº 168

Meteorología

El gran debate sobre el clima

El efecto de invernadero y la posibilidad de un calentamiento global constituyen objeto de discusión científica y política. ¿Debemos tomar medidas ahora para evitar consecuencias que no podemos prever?

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En las postrimerías del siglo décimo, millones de personas se prepararon para el apocalipsis, creyendo que el inminente año 1000 era el mismísimo milenio, el fin de los cielos y la Tierra profetizado en el último libro del Nuevo Testamento. No debiera sorprendernos que la perspectiva del cercano Día de la Ira aterrorizase a personas normalmente sensatas, incitándoles a obrar de manera precipitada y, visto en retrospectiva, necia. Algunos se desprendieron de todas sus posesiones; otros se entregaron a duras penitencias que expiaran sus malas acciones.

En este decenio final del siglo XX, otra clase de apocalipsis causa general preocupación. Esta vez, la mano de Dios ha sido sustituida por agentes más visibles: chimeneas que arrojan humo, automóviles que se mueven con gasolina, plantas generadoras de energía y la voraz destrucción de los bosques, pueden estar caldeando progresivamente un ambiente sobrecargado. El calentamiento climático global, mantienen algunos, amenaza incluso la habitabilidad del planeta. Otros sostienen que las predicciones de un colapso del medio ambiente carecen de suficiente fundamento y nos están forzando a actuaciones políticas irreflexivas. ¿Es nuestro planeta "La Tierra en peligro", según pretendía la revista Time en su artículo de fondo del final del año 1988? ¿O se trata, como decía la revista Forbes, de "El pánico del calentamiento global: un caso de reacción exagerada"?

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