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La domesticación del gato

La genética y la arqueología nos revelan que los gatos monteses se convirtieron en domésticos antes, y en un lugar distinto, de lo que se creía.
KATHRIN STUCKI A1 Savannahs
Retraído y afectuoso, sereno y salvaje, cautivador y exasperante. A un mismo tiempo. Mas, pese a su naturaleza veleidosa, el gato doméstico es el animal de compañía más popular del mundo. Un tercio de los hogares estadounidenses tienen miembros felinos; más de 600 millones de gatos viven entre humanos en todo el planeta. Sin embargo, por familiar que nos sea su presencia, sus orígenes han permanecido ocultos hasta ahora. Mientras que otros animales otrora salvajes fueron domesticados por su leche, carne, lana o por el trabajo servil, los gatos no aportan nada al progreso humano, ni en la alimentación ni en el trabajo. ¿Cómo llegaron, pues, a formar parte de nuestros hogares?
Se hallaba muy afianzada la idea de que los egipcios de la antigüedad clásica fueron los primeros en incorporarlos entre sus animales domésticos, hace unos 3600 años. Pero los descubrimientos genéticos y arqueológicos cosechados a lo largo de los últimos cinco años han refutado esa hipótesis: los resultados ofrecen nuevas luces para reinterpretar el origen del gato doméstico y la evolución de su relación con los humanos.

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