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1 de Abril de 2019
Paleontología

Dinosaurio liliputiense

Un carnívoro dejó las pisadas de dinosaurio más pequeñas que se conocen.

Huellas de Dromaeosauripus jinjuensis, encontradas en la ciudad surcoreana de Jinju. [De: Smallest known raptor tracks suggest microraptorine activity in lakeshore setting, por Martin G. Lockley et al., en Scientific Reports núm. 8, art. n.o 16908, 2018.]

Una serie de huellas de un centímetro de largo y 110 millones de años de antigüedad halladas en Corea del Sur pertenecieron al que podría ser el dinosaurio no aviar más minúsculo descubierto jamás. «Las dejaron varios raptores increíblemente pequeños», afirma Anthony Romilio, coautor del estudio que detalla el hallazgo y a la sazón investigador posdoctoral de paleontología en la Universidad de Queensland. «Antes de nuestro hallazgo, pocos habrían imaginado que un raptor pudiera ser tan chico como para que dos o tres cupieran fácilmente en la palma de la mano.»

Cada huella recuerda al número 11, lo que indica que caminaban sobre dos dedos del pie. Los únicos dinosaurios conocidos que dejan pisadas similares son los dromeosaurios, una familia de veloces carnívoros entre los que figura Velociraptor mongoliensis, archiconocido por Parque Jurásico. Estos raptores poseían cuatro dedos en cada pie; uno era diminuto como el espolón del gato y otro estaba rematado en una garra curva que se mantenía alzada sobre el suelo. Los dromeosaurios de la talla de un gorrión que dejaron esas pisadas tendrían caderas de tan solo cuatro o cinco centímetros de alto. Descubiertas en la ciudad surcoreana de Jinju, fueron descritas en Scientific Reports el pasado noviembre por un equipo dirigido por el coreano Kyung Soo Kim, de la Universidad Nacional de Educación de Chinju.

Las impresiones tal vez fueron dejadas por un dinosaurio adulto más pequeño que ningún otro conocido que no sea un ave, explica Romilio. No puede descartarse que sus autores fueran crías; en un yacimiento a 30 kilómetros de distancia se han descubierto huellas similares unas diez veces mayores, quizá pertenecientes a un adulto. Si se hallaran fósiles del esqueleto en la región podríamos saber qué hipótesis es la correcta, aclara Romilio.

«Mucha gente supone que las pisadas de un dinosaurio producirían hoyos enormes y profundos, y es cierto que algunos dejaban depresiones bastante grandes en el suelo», afirma Anthony Martin, paleontólogo en la Universidad Emory especializado en icnofósiles (huellas y otros rastros de actividad biológica que han quedado fosilizados), ajeno al estudio. Pero el nuevo hallazgo «nos demuestra que en ocasiones debemos pensar en pequeño». Aunque las huellas fueran en realidad obra de crías recién nacidas, añade, nos indicarían que eran precoces y abandonaban el nido al poco de nacer, como algunas aves actuales.

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