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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2019Nº 511
Apuntes

Complejidad

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Física para analizar la historia del arte

Un programa informático emplea los conceptos de entropía y complejidad para clasificar cuadros y estudiar la evolución de la pintura.

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Para un romántico, el reciente trabajo de Haroldo Ribeiro puede parecer prosaico. Este físico y sus colaboradores han desarrollado un programa informático capaz de analizar un cuadro y asociarle una serie de números. Ribeiro, de la Universidad Estatal de Maringá, en Brasil, ha aplicado su método a unos 140.000 cuadros digitalizados de la enciclopedia WikiArt con el objetivo de encontrar tendencias en la evolución de los estilos pictóricos.

La técnica, descrita el pasado mes de septiembre en la revista PNAS, se basa en evaluar la complejidad y la entropía de las obras. La complejidad corresponde a la variabilidad de los distintos patrones que aparecen en las imágenes, los cuales pueden ser desde muy cambiantes (mayor complejidad) hasta uniformes (menor complejidad). La entropía determina el grado de desorden en el cuadro: cuanto más «regular» sea, menos entropía tendrá.

El algoritmo va analizando cuadrículas de dos por dos píxeles y les asigna un valor numérico relacionado con la entropía y otro con la complejidad. Los investigadores observaron que las diferencias en esos parámetros se correspondían con las transiciones estilísticas ocurridas a lo largo de la historia del arte. El arte moderno, con contornos difusos y pinceladas sueltas, generalmente posee una complejidad baja y una entropía elevada. En cambio, el posmoderno, con un estilo más simple, objetos reconocibles y contornos bien definidos (como las latas de sopa de Andy Warhol), presenta una complejidad elevada y poca entropía. A finales de los años sesenta del siglo pasado, el arte moderno se transformó con rapidez en posmoderno. El algoritmo es capaz de cuantificar cuán extrema fue esa transición.

Los autores sostienen que estos sencillos parámetros podrían usarse para entender la evolución del arte, obtener información sobre diversos periodos estilísticos y determinar las interacciones que se produjeron entre ellos. A partir de estos patrones, el programa podría servir incluso para determinar el estilo de obras poco conocidas.

Maximilian Schich, profesor de arte y tecnología de la Universidad de Texas, respalda la investigación. «Un aspecto muy elegante es que analiza la complejidad a nivel local, estudiando píxeles y los píxeles circundantes», comenta. «Uno podría decir que eso es demasiado simplista y que no explica la obra en su conjunto. Pero se trata de una investigación valiosa.»

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