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Envejecimiento cerebral y mental

Cuando envejece, el cerebro sufre alteraciones químicas y se desgastan ciertas neuronas. Para mucha gente, sin embargo, esos cambios no suponen un descenso perceptible de la inteligencia.

Reflexionemos, con Shakespeare, sobre la senectud. En Como gustéis, su memorable personaje Lord Jaques enumera siete edades del hombre, terminando con un trazo de tristeza:

El último acto, fin de esta extraña y azarosa historia,
Es segunda puericia y mero olvido.

Para muchos de nosotros, igual que para el melancólico Jaques, la perspectiva del envejecimiento evoca la imagen de un ocaso inexorable y arrollador, una lenta marcha hacia la anulación mental y la muerte. Pero, ¿es inevitable el deterioro profundo del cerebro, y por ende de la mente?

No, es la respuesta. Verdad es que la ciencia nos enseña que, conforme nos alejamos de la juventud, hay moléculas y células del cerebro que funcionan cada vez peor, o desaparecen. Algunos de cuyos cambios pueden alterar la capacidad cognitiva, si sobrepasan ciertos umbrales críticos. Pero la investigación realizada mueve a pensar que el desgaste mental motivado por el daño acumulado no constituye, en absoluto, ningún rasgo consustancial de la longevidad.

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