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La visión, ventana a la consciencia

¿Cómo reparamos en lo que vemos? La exploración de la mente humana se centra en la percepción visual.

¿Qué vemos en la imagen central del cuadro de Salvador Dalí aquí reproducido? Lo primero que percibe la mayoría de la gente es la cara de un hombre con antifaz, los ojos vueltos al cielo y los labios fruncidos bajo un poblado mostacho. Pero, al mirarla otra vez, la imagen se fragmenta en otras más complejas. La nariz y el bigote blanco del hombre se convierten en la cofia y el mantón de una mujer sentada. Los reflejos en los ojos pasan a ser luces en las ventanas —o destellos en los tejados— de dos casitas cobijadas en oscuras laderas. Las sombras en la mejilla dibujan un niño en pantalón corto, de pie junto a la mujer sentada; se aprecia ahora claramente que ambos miran por encima de un lago a las dos casitas a través de la abertura de un muro de ladrillos, que antes nos parecía el contorno de ese rostro humano.

En 1940, en su cuadro La Vejez, la Adolescencia, la Infancia (Las Tres Edades), donde se representan tres caras humanas, Dalí jugaba con la capacidad de la mente del espectador para interpretar diferentes imágenes a partir de un mismo conjunto de pinceladas. Más de 50 años después, los investigadores utilizamos similares estímulos visuales para identificar la actividad cerebral que subyace a la consciencia. Por ejemplo, queremos averiguar lo que ocurre en el cerebro cuando el observador percibe que los tres rostros del cuadro de Dalí en realidad no son rostros.

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