Descifrando un plano romano

Un trabajo de arquitectura histórica, a medio camino entre el rigor académico y el método policial, revela el secreto de un plano a tamaño natural cincelado en un antiguo pavimento. Este "plano" describe uno de los más famosos monumentos de Roma.

En los años treinta, con la esperanza de estimular a Italia con los recuerdos de su glorioso pasado, Benito Mussolini encargó unas extensas y apresuradas excavaciones arqueológicas en Roma. Al paso de los siglos, el desbordamiento anual del río Tíber había ido depositando tierra por toda la ciudad. En particular, el mausoleo erigido por Augusto hacia el año 30 a.C. había acumulado una densa capa de tierra en torno a sus muros. Tras excavar seis o siete metros, se halló un pavimento hecho de bloques de roca maciza.

Desatada la Segunda Guerra Mundial, se olvidó el descubrimiento. Pero en 1964 el Servicio Romano de Antigüedades observó que, cincelados en ese pavimento, se hallaban los planos arquitectónicos, a tamaño natural, de "un frontón y un capitel invertido". El patio había servido de taller para un antiguo trabajo de edificación. Empleada a modo de tablero de dibujo, en la superficie aparecían inscritos dibujos de nuevos monumentos; los planos no presentan, pues, un orden discernible.

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