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Levaduras para el espacio

Los microorganismos podrían convertir los desechos de los astronautas en nutrientes o en plástico.

THOMAS FUCHS

Los astronautas deben viajar ligeros de equipaje. Cada kilogramo extra de provisiones lastra el cohete, y ciertos alimentos esenciales pueden deteriorarse en el curso del viaje, si es tan dilatado como la misión con la que la NASA pretende alcanzar Marte. Pero los científicos están ideando estrategias creativas para maximizar la capacidad de almacenamiento, como recurrir al reciclaje de las exhalaciones y de la orina de la tripulación.

«A medida que las misiones espaciales se prolonguen, los astronautas producirán más desechos, por lo que se plantea la pregunta de qué hacer con ellos», apunta Mark Blenner, ingeniero químico y biólogo sintético de la Universidad Clemson. En lugar de acarrearlos consigo de vuelta a la Tierra, Blenner y sus colaboradores han demostrado que las levaduras tienen la capacidad de transformar los productos de desecho en nutrientes esenciales, e incluso en plástico apto para la fabricación de herramientas.

Los investigadores han descubierto que Yarrowia lipolytica, pariente de la levadura de panadería, puede sobrevivir alimentándose de un componente de la orina humana. Por separado, cultivaron algas que convirtieron el dióxido de carbono del aire exhalado en nutrientes ricos en carbono que, a su vez, fueron asimilados por las levaduras para sintetizar ácidos grasos. Mediante la inserción de genes de las algas y del fitoplancton en el genoma de esta levadura, el equipo de Blenner ha logrado que esta «refine» esos ácidos grasos en omega-3, vitales para mantener la buena salud del corazón, los ojos y el cerebro. En otra cepa de Y. lipolytica, el grupo de Blenner ha modificado la vía de síntesis de los ácidos grasos para producir poliésteres plásticos que, introducidos en una impresora 3D, permitirían fabricar herramientas en el espacio. Los investigadores presentaron sus descubrimientos en la reunión bianual de la Sociedad Americana de Química, celebrada en agosto.

«La levadura es un microbio excelente para ese tipo de estudios innovadores», asegura Jitendra Joshi, jefe de integración de tecnologías de la división de Sistemas de Exploración Avanzados de la NASA, ajeno al estudio.

Los autores aún tienen que demostrar que los microorganismos podrán crecer y fabricar los productos útiles con la misma rapidez en las condiciones de ingravidez y radiación que imperan en el espacio.

Pero Blenner alberga la esperanza de que los astronautas del futuro utilizarán la levadura como una plataforma flexible de fabricación.

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