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¡Salta, piedrecita, salta!

Cuando un guijarro plano golpea la superficie del agua formando un pequeño ángulo, esta actúa como un rampa que lo impulsa hacia arriba. ¿A qué se debe?

Saltos en el agua: La piedra plana que aparece en la parte superior derecha de la imagen se encuentra a punto de efectuar un nuevo salto. Dado que las perturbaciones en la superficie del agua desaparecen poco a poco, el número de saltos puede contarse con facilidad. El récord mundial de rebotes lo estableció en 2013 Kurt Steiner, quien logró 88 saltos. [WIKIMEDIA COMMONS/KILLY RIDOLS/CC BY SA 2.0]

Un pasatiempo que divierte por igual a niños y adultos consiste en intentar que una piedra lisa dé saltos sobre el agua en calma. Hacer la rana, cabrillas, patitos, sapitos o simplemente tirar piedras al agua son algunas de las expresiones con las que se conoce este popular juego, cuya única regla es conseguir que la piedra rebote tantas veces como sea posible. El hecho de que, en determinadas circunstancias, los proyectiles no se hunden de manera inmediata se conoce al menos desde la Antigüedad.

Hoy en día incluso hay competiciones de esta actividad, como ocurre con tantas otras. El récord mundial lo estableció en 2013 Kurt Steiner con 88 saltos, en un lanzamiento en el que la piedra recorrió una distancia de casi cien metros. Para alguien que a duras penas logra unos pocos rebotes, algo así resulta admirable y desalentador a partes iguales.

Que intentemos estos trucos precisamente con piedras, objetos que se distinguen por hundirse con rapidez debido a su gran densidad, tiene que ver sobre todo con el hecho de que se encuentran muy a menudo en el borde del agua, con lo que casi están pidiendo que las lancen. Además, los guijarros cumplen otra condición importante: el proyectil tiene que ser lo más liso y redondo posible. Las piedras que yacen en la orilla a menudo ya están pulidas, después de que los ríos hayan restregado unas contra otras repetidas veces en su camino hacia el valle. Si, además, los cantos rodados que arrastra el río proceden de delgadas capas de rocas sedimentarias, predominarán las piedras planas, perfectas para hacer la rana.

Piruetas sobre el agua

Para conseguir que un disco así salte, es necesario conferirle, además de un vuelo recto hacia delante, una componente de movimiento hacia arriba a través de la interacción con el agua. Esto solo es posible por medio de una fuerza adecuada en el momento del impacto, de la cual dependerá que la pequeña losa se hunda o rebote con suficiente potencia.

Para que ocurra esto último, la piedra debe sobrevolar el agua con una trayectoria baja y de manera oblicua, con su lado plano ligeramente inclinado con respecto a la horizontal. Así pues, hemos de considerar dos ángulos relevantes: el ángulo de impacto que forma la trayectoria del centro de gravedad de la piedra con la superficie del agua en el momento de tocarla, y el de inclinación de su lado plano con respecto a la superficie del agua.

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