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Origen bacteriano de la úlcera de estómago

Entre una mitad y un tercio de la población mundial lleva en su estómago una bacteria "lenta", Helicobacter pylori, que infecta la mucosa gástrica y causa úlceras y cáncer.

En 1979 J. Robin Warren, patólogo del hospital australiano de Royal Perth, hizo una observación sorprendente. Al examinar las biopsias de estómago practicadas a determinados pacientes advirtió que en muchos casos las muestras contenían un número elevado de bacterias curvadas o espiriformes. Lo normal es que el ácido del estómago destruya este tipo de microorganismos, antes de que se asienten en la mucosa gástrica. Pero las bacterias que Warren veía estaban alojadas por debajo de la espesa capa de moco que recubre la superficie del estómago y la protege del ácido. Warren comprobó también que las bacterias aparecían en muestras de tejido hinchado. Tal vez, se preguntó, los microorganismos podrían estar relacionados con la irritación. Buscó en la bibliografía algunas pistas y ave­riguó que ciertos anatomopatólogos alemanes habían descubierto ya, un siglo antes, la presencia de microorganismos semejantes. Pero al no conseguir cultivar in vitro las bacterias, sus hallazgos, ignorados, quedaron pronto relegados al olvido.

No le fue fácil a Warren, ni siquiera con el entusiasmo de su joven colaborador Barry J. Marshall, hacer crecer aquellas bacterias desconocidas. Comenzaron a trabajar en 1981. Un año después, habían intentado, sin éxito, conseguir cultivos a partir de muestras obtenidas de unos treinta y tantos pacientes. Llegaron las vacaciones de pascua de 1982. El personal del laboratorio había dejado incubando inadvertidamente algunas de las placas; así permanecieron cinco días, en vez de los dos habituales. En la quinta jornada aparecieron las colonias. Por su semejanza con las bacterias patógenas del género Campylobacter que se encuentran en el tracto intestinal, llamaron al nuevo microorganismo Campylobacter pyloridis. A principios de 1983 Warren y Marshall publicaron los primeros datos, y pocos meses después otros científicos lograban aislar tales bacterias. Vieron que, en efecto, no encajaban dentro del género Campylo­bacter, por lo que acuñaron para el nuevo género el término de Helicobacter. Se confirmó, además, el hallaz­go inicial de Warren: la infección de Helicobacter pylori iba fre­cuentemente asociada a una inflama­ción persistente del estómago denominada gastritis superficial crónica.

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