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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 1992Nº 187

Geología

Volcanes de lodo de las Marianas

A lo largo de fallas inmediatas a la fosa de las Marianas afloran rocas del manto, transformadas en lodo serpentínico por fluidos que destila la placa en subducción, y crean montañas sobre el lecho oceánico.

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A casi 4000 metros de profundidad, en pleno océano Pacífico, Dudley B. Foster encendió las luces exteriores del sumergible Alvin. Janet A. Haggerty y yo nos pegamos a los ojos de buey de 10 centímetros, deseosas de contemplar por vez primera el suelo marino. Un par de minutos más tarde nos posábamos en una suave pendiente ligeramente sedimentada entre un grupo de pequeñas rocas verdes, veteadas de blanco. Durante las cinco horas siguientes, pasando frío y dobladas en posición fetal en el interior angosto del Alvin, olvidamos por completo las incomodidades físicas mientras explorábamos una montaña de lodo verde, a 80 kilómetros al oeste de la fosa de las Marianas.

La composición insólita de este monte submarino, uno de las varias docenas de grandes montañas que se distribuyen en un área de 100 x 1000 kilómetros, al oeste mismo de la fosa submarina más profunda del mundo, sugería nuevas respuestas a múltiples interrogantes que tenía planteados la geología marina. El principal: ¿qué ocurría con el agua y otros fluidos expelidos de las rocas durante la subducción?

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