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Cartas de los lectores: La polémica del glifosato

En el artículo «¿Es cancerígeno el glifosato? [Investigación y Ciencia, marzo de 2018] Manolis Kogevinas señala, en contra de lo que indican agencias reguladoras de todo el mundo, que el glifosato es un «probable carcinógeno». El artículo resulta parcial e induce a la confusión, puesto que las autoridades científicas competentes han declarado que el glifosato no es cancerígeno. Al respecto, es importante precisar varios aspectos.

La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), que no es una autoridad reguladora, es la única que establece esta conclusión. Ninguna autoridad reguladora del mundo ha clasificado el glifosato como cancerígeno. En 2017, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) concluyó que el glifosato no es cancerígeno, mutagénico ni tóxico para la reproducción (echa.europa.eu/es/-/glyphosate-not-classified-as-a-carcinogen-by-echa), en consecuencia con las 90.000 páginas de pruebas existentes y 3300 estudios revisados. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (efsa.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.2903/j.efsa.2015.4302), la Organización Mundial de la Salud (www.who.int/foodsafety/jmprsummary2016.pdf), el Instituto Federal Alemán para la Evaluación del Riesgo (www.bfr.bund.de/en/a-z_index/glyphosate-193962.html), la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (www.regulations.gov/document?D=EPA-HQ-OPP-2016-0385-0094) y otros organismos reguladores, como los de Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda, entre otros, coinciden de forma unánime en que el glifosato es seguro conforme a las indicaciones de uso autorizadas.

En el artículo se hacen menciones y omisiones que distorsionan la realidad. Primero, se referencia un estudio realizado entre más de 50.000 trabajadores agrícolas señalando que las conclusiones relacionan el glifosato con un tipo de leucemia. Sin embargo, se omite que el propio estudio señala que el resultado no es estadísticamente significativo y que el fenómeno solo se aprecia en un grupo de población. Ese trabajo era conocido por el director del grupo de estudio del glifosato en la IARC, Aaron Blair, pero no fue considerado en la evaluación. Blair declaró en sede judicial que, si la IARC hubiese tenido en cuenta ese estudio, la clasificación de esta agencia sobre el glifosato habría sido distinta y no se habría considerado como probable carcinógeno (www.reuters.com/investigates/special-report/glyphosate-cancer-data).

Segundo, se omite que uno de los principales investigadores del glifosato en la IARC, Christopher Portier, reconoció en sede judicial que había recibido grandes sumas de dinero de abogados demandantes en EE.UU. contra compañías fabricantes de glifosato (risk-monger.com/2017/10/13/greed-lies-and-glyphosate-the-portier-papers) y que, la misma semana que la IARC publicaba sus conclusiones, Portier firmaba un contrato con dos firmas de abogados que iban a demandar a Monsanto en nombre de supuestas víctimas por cáncer del glifosato. El contrato incluía una cláusula para no revelar que estaba siendo pagado para aportar sus opiniones respecto al glifosato y que emprendió una campaña frente a las instituciones europeas en contra de este producto. También reconoció que mantuvo contacto con estos despachos de abogados antes de que la IARC hiciese pública la clasificación del glifosato.

Por último, en investigaciones periodísticas llevadas a cabo por la agencia Reuters, se desveló que la IARC realizó, desestimó y editó en el borrador de la clasificación del glifosato observaciones que estaban en desacuerdo con la conclusión de que esta sustancia podía ser clasificada como probable carcinógena (www.reuters.com/article/us-who-iarc-glyphosate-specialreport/in-glyphosate-review-who-cancer-agency-edited-out-non-carcinogenic-findings-idUSKBN1CO251).

Hay que aceptar el criterio de las autoridades científicas competentes de las que nos hemos dotado, que son las que nos dan seguridad a los ciudadanos.

Carlos Palomar
Director general de AEPLA (Asociación empresarial de fabricantes de productos fitosanitarios en España)


RESPONDE KOGEVINAS: La carta del Sr. Palomar repite sin ningún sentido crítico las informaciones erróneas propagadas por varios sectores, en lugar de interesarse en evaluar cómo podría reducirse la exposición poblacional a un agente fitosanitario que muy probablemente es tóxico. La carta está plagada de errores que ya se han contestado ampliamente en varios medios. Es también muy preocupante ver cómo los grandes productores pueden influir en los medios de comunicación: el artículo referenciado de Reuters es pésimo. Lo más preocupante es que los productores de un herbicida ampliamente utilizado, en lugar de trabajar conjuntamente con los científicos para reducir los riesgos, solo atacan a quienes pueden cuestionar sus productos. Esa no es manera de avanzar en la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud.

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