Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2017Nº 489
Foro científico

Comunicación de la ciencia

Promover la confianza en la ciencia

La incertidumbre y la complejidad son intrínsecas a la ciencia. Si este mensaje se comunicara mejor, el público se fiaría más de los científicos y no sería tan vulnerable ante falsas certezas.

Menear

¿Qué es la verdad? ¿Tiene todavía algún peso en el debate público? De los dos sectores para los que trabajo y a los que concierne la verdad (la ciencia y el periodismo), solo el último ha tomado en serio la búsqueda de respuestas. Los científicos deben ponerse al día porque podrían arriesgarse a la marginación en una sociedad que cada vez calibra más las pruebas y toma decisiones sin ellos.

Mientras que los periodistas debaten sobre hechos y falacias, sobre su propio papel y las posibles formas de actuar, los científicos parecen verse a sí mismos como víctimas más que como participantes activos del escenario político. Muchos pasan por alto que la ciencia está perdiendo su relevancia como fuente de la verdad. Con el fin de recuperarla, los investigadores, los divulgadores, las instituciones y los financiadores deben trabajar para cambiar la manera de comunicar al público la ciencia de importancia social.

La mayor parte de la ciencia que el público conoce y admira transmite una sensación de asombro y fascinación por el mundo o contesta grandes preguntas existenciales. Lo observamos en la popularización de la física en programas de televisión como el del físico Brian Cox, y en artículos sobre fósiles nuevos y curiosidades del comportamiento animal en los sitios web de los periódicos. Es ciencia vendible y cotidiana: basada en la verificación de hipótesis, experimentos y hallazgos.

Aunque tenga su razón de ser, esa ciencia deja al público con una visión obsoleta y diferente de la que poseen los propios investigadores. La gente espera que la ciencia ofrezca conclusiones autoritativas. Cuando la información es incompleta, el conocimiento imperfecto o las conclusiones cambiantes —algo ineludible en ciencia, su autoridad parece menoscabarse. Lo vemos en el debate sobre nutrición: primero la grasa era nociva y ahora lo es el azúcar. Es fácil que el público piense que los expertos no saben de lo que están hablando.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados