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Información no visual

Las propiedades no visibles de los objetos ayudan a encontrarlos.

GETTY IMAGES/KAZAKOV/ISTOCK

Dedicamos gran parte del día a explorar visualmente una zona en busca de algo que queremos, como las llaves o la sal. El modo en que lo hacemos «permite vislumbrar cómo examina la mente la información que llega a nuestros ojos», asegura Jason Fischer, neurocientífico cognitivo de la Universidad Johns Hopkins. Hasta ahora, se habían estudiado características visuales como el color, la forma y el tamaño de los objetos. Pero sus propiedades físicas intrínsecas (atributos que no vemos pero conocemos por experiencia, como la dureza) también entran en juego.

«Tal vez no podamos ver al instante que un ladrillo pesa más que un refresco y es más duro que un pastel, pero lo sabemos. Y eso determina cómo reaccionamos ante esos objetos», explica Fischer, autor principal de un trabajo publicado en línea en mayo en Journal of Experimental Psychology: General. «Nos preguntábamos si ese conocimiento sobre las propiedades físicas ocultas de los objetos nos ayuda a localizarlos más deprisa.»

A los participantes se les mostraba una cuadrícula con las imágenes de diversos objetos, y debían encontrar uno de ellos lo antes posible. Cada cuadrícula incluía cosas más blandas o duras que la buscada pero con un color o una forma similar, para que no fuera posible usar pistas visuales.

Fischer señala que «la gente usaba de manera automática lo que sabía sobre la dureza de un objeto para hallarlo más rápido». Los movimientos oculares de los participantes revelaron que empleaban menos tiempo en examinar aquellos objetos que no poseían la dureza correcta. «Cuando buscamos una cosa, pensar en ella evoca distintos datos útiles que la mente aprovecha para encontrarla en el menor tiempo posible», afirma Fischer. «Es una capacidad innata que utilizamos sin reparar en ello.»

Según Vivian C. Paulun, investigadora de la visión de la Universidad de Giessen ajena al estudio, los resultados muestran que una propiedad táctil puede influir en la atención visual por asociación. «El siguiente paso sería comprobar si ocurre lo mismo con otras propiedades mecánicas no visuales, como la fragilidad. Eso reforzaría los indicios de que los atributos físicos de los objetos guían nuestra atención visual.»

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