Electrosensibilidad en los tiburones

Merced a un refinado sistema de detección de campos eléctricos, los tiburones se dirigen con precisión hacia sus presas.
Una aleta amenazadora apareció de repente en la superficie. Cortaba el agua mientras se nos acercaba. Un poderoso tiburón azul (de tres metros de longitud) se dirigía como un torpedo hacia el olor de la sangre. Mientras Melanie (mi esposa) y yo observábamos a varios tiburones imponentes que rondaban nuestra embarcación (una ballenera de Boston, de siete metros de eslora), un hocico de un azul plateado nos sorprendió a través de un orificio cuadrado que había en la cubierta. "¡Cuidado!", gritó Melanie. Aunque no corríamos peligro, ambos retrocedimos instintivamente. El tiburón nos dirigió una sonrisa de dientes marfileños y aserrados, y volvió a sumergirse.
Habíamos captado la atención de los tiburones mediante vertido de sangre al océano. Pero lo que nos interesaba de tales depredadores no era su conocida atracción por la sangre, sino su misterioso "sexto sentido". Se había demostrado (en el laboratorio) que los tiburones perciben campos eléctricos sumamente débiles, como los que producen las células animales cuando están en contacto con el agua de mar. Pero se desconocía el modo en que operaba ese extraño sentido. Nos encontrábamos allí para descubrirlo.

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