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  • Investigación y Ciencia
  • Diciembre 1999Nº 279

Cosmología

El océano oculto de Europa

Garabatos y manchas, suaves llanuras y criptoicebergs esculpen la superficie de esta luna de Júpiter, la más brillante. ¿Esconde un océano en su interior?

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¿Hay seres vivos en otros lugares de nuestro sistema solar o es la Tierra el único enclave capaz de albergar vida? Transcurridos treinta años desde que el hombre comenzara la exploración de planetas y satélites naturales en busca de respuesta, sólo queda un número restringido de posibles moradas de la vida. Quizá la más interesante sea Europa, luna helada de Júpiter.
Durante siglos los astrónomos conocieron de ese satélite sólo un puntito de luz, apenas perceptible ni siquiera con los telescopios más potentes. Pero llegaron los años sesenta y la espectroscopía nos mostró esa luna cubierta de hielo, igual que otros muchos cuerpos inhóspitos del sistema solar exterior. Con temperaturas en superficie de 110 grados kelvin cerca del ecuador y 50 grados kelvin en la vecindad de los polos, el hielo se torna duro caparazón. No había forma de que la investigación traspasara esa costra, ni abundaban los motivos para esperar que sus entrañas encerraran algo especial. Pero desde hace unos años, las espectaculares imágenes enviadas por las misiones espaciales han revelado una superficie joven y muy deformada. Bajo ese caparazón de hielo ha de existir, parece, un interior fluido y templado. ¿Se tratará acaso de hielo glacial? ¿O reinará en el interior de Europa calor bastante para mantener un océano de agua líquida? De probarse esto último, podríamos dejar que volase nuestra imaginación y preguntarnos si no habrá vida en sus oscuras profundidades.

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