Siempre guiados por las antenas

Se prepara un robot volador que se orienta olisqueando el entorno. En un futuro inmediato, estará capacitado para detectar de forma autónoma incendios forestales y contaminaciones del entorno. Se construye a imagen de cierta mariposa nocturna.

Nervioso, el macho de mariposa nocturna revolotea de aquí para allá. Como un péndulo agitado va de lado a lado hasta que, de pronto, retoma el rumbo que le lleva hacia la hembra deseada, quien, para atraerlo, ha creado una nube aromática de feromonas. Al macho le bastan unas cantidades insignificantes, percibidas por sus antenas, para seguir el rastro de la elegida.

Nuestra mariposa nocturna pertenece a la especie Spodoptera littoralis, miembro del selecto grupo de artistas del olfato. De ahí que el interés que despierta ese animal trascienda el ámbito de la zoología. Importa sobremanera para neuroinformáticos y especialista en sensores, que aspiran a construir "narices artificiales" capaces de percibir con una sensibilidad muy superior a la del hombre. El objetivo es la creación de objetos voladores no tripulados: robots que vuelen sobre bosques y detecten incendios, que perciban la contaminación ambiental ponzoñosa o descubran minas contra personas.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Contenidos relacionados

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.