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Los animales pequeños viven a cámara lenta

El tiempo parece pasar más despacio para los animales de metabolismo rápido.

ISTOCKPHOTO

Se supone que un año de un perro equivale a siete de un humano. Pero ¿percibe el perro que un año dura lo que siete? Los datos disponibles revelan que, efectivamente, especies distintas experimentan el paso del tiempo a escala diferente. Un estudio publicado en Animal Behavior afirma que la masa corporal y la tasa metabólica determinan de qué manera los animales perciben el tiempo.

La percepción temporal depende de la rapidez con la que el sistema nervioso procesa la información de los sentidos. Con el fin de examinar tal capacidad, se proyectan destellos luminosos muy breves al individuo. Si las ráfagas de luz se repiten con la suficiente rapidez, los animales (también los humanos) ya no perciben destellos, sino luz continua. El comportamiento o su actividad cerebral revela la máxima frecuencia a la que el sujeto percibe la luz en destellos. Los animales que detectan el centelleo a frecuencias más elevadas captan el tiempo con una mayor resolución. En otras palabras, les parece que los movimientos y sucesos se desarrollan con mayor lentitud (como las balas que vemos a cámara lenta en las películas de acción).

Los científicos recopilaron datos de experimentos anteriores que revelaban el ritmo al que procesan la información visual distintos vertebrados, entre ellos, lagartos, aves, peces y mamíferos. En total analizaron 34 especies. Según su hipótesis inicial, la facultad de procesar a gran velocidad las señales visuales aferentes resultaría ventajosa en los animales que han de «esquivar balas»; esto es, a aquellos que deben responder con suma rapidez a estímulos visuales (para atrapar presas ágiles o para huir de los depredadores, por ejemplo). Estos animales tendrían que ser más ligeros y poseer metabolismos rápidos.

Los datos respaldaron su conjetura: las especies que percibían el tiempo con una resolución más fina tendían a ser pequeñas y presentaban un metabolismo más rápido.

Los hallazgos muestran que las diferencias en la percepción del tiempo de un ratón y un elefante no son caprichosas, sino que se hallan sintonizadas a través de las interacciones con sus respectivos ambientes. Además, la existencia de un vínculo entre la percepción del tiempo, la estructura corporal y la fisiología lleva a pensar en el desarrollo de sistemas nerviosos diferentes para equilibrar las presiones del entorno con la conservación de la energía.

En cuanto a los canes, es seguro que un año les parece más largo que a sus dueños, aunque no siete veces más. Los perros pueden registrar información visual al menos un 25 por ciento más rápido que los humanos, velocidad que les hace ver las imágenes televisivas como una serie de luces centelleantes.

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