Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Julio de 2017
Neurología

Neuropatía ­autónoma

Dolores abdominales, mareos, picores. Muchos médicos se encuentran desconcertados ante esta misteriosa combinación de síntomas. Una enfermedad del sistema nervioso vegetativo puede hallarse detrás.

Esta imagen por tomografía computarizada del abdomen muestra un intestino grueso completamente lleno de aire, síntoma característico de la pseudooclusión intestinal. [WIKIMEDIA COMMONS / MILLIWAYS / CC BY-SA 3.0]

En síntesis

El sistema nervioso autónomo o vegetativo rige los órganos internos, controlando con ello prácticamente todas las funciones vitales. Enfermedades de este sistema se manifiestan en múltiples síntomas, por ejemplo, trastornos digestivos o del sistema cardiocirculatorio.

Ya que los síntomas, aparentemente, no guardan ninguna relación entre sí, el diagnóstico de las neuropatías autónomas resulta tardío o incluso no se establece. Sin embargo, no se trata de casos extraños.

En las neuropatías autoinmunitarias, los autoanticuerpos del sistema inmunitario se dirigen contra el sistema nervioso autónomo. Estas enfermedades pueden tratarse, entre otros métodos, con inmunoglobulinas.

Al principio, Andrea R., de 28 años, tragaba con dificultad. Sentía como si un nudo en la garganta le impidiese llevar a cabo una acción, por lo común, sencilla. Más tarde, los dolores de estómago y un estreñimiento cada vez mayor redujeron su apetito. Ella se obligaba a tomar cinco comidas ligeras al día. La medida no surgió efecto. Al contrario, le suponía una pérdida de tiempo y un esfuerzo: cada bocado se convertía en un martirio. Sin laxantes, su intestino ya no funcionaba. Cada vez estaba más delgada. En año y medio perdió 15 kilos.

Los dolores de estómago se convirtieron en insoportables. Visitó a numerosos médicos y le practicaron diversas intervenciones quirúrgicas en el esófago, estómago e intestino. Pero no mejoraba. Incluso con una alimentación extremadamente rica en calorías, se le hacía cada vez más difícil mantenerse por encima de los 50 kilos, peso corporal insuficiente para sus 1,76 metros de estatura.

El caso supuso un acertijo para los médicos. Ni los padres ni los hermanos ni los hijos de Andrea R. padecían semejante sintomatología. Los problemas de salud avanzaban, hasta afectar al intestino delgado. Los síntomas apuntaban a una oclusión intestinal, pero las radiografías no revelaban ninguna disfunción en el aparato digestivo. Le diagnosticaron una pseudoobstrucción intestinal crónica, es decir, un trastorno de la movilidad del intestino, sin conocer las causas ni entrever posibilidades terapéuticas. Le introdujeron una sonda en el estómago para alimentarla. Además, debía usar un ano artificial para la evacuación intestinal. Las exploraciones radiológicas y endoscópicas complementarias del aparato digestivo y las biopsias del estómago, del intestino, del músculo y de la piel revelaron que las estructuras se hallaban intactas, por lo que no aportaban información. La musculatura y el sentido del tacto funcionaban perfectamente. Excepto una pequeña diferencia en los diámetros de las pupilas, los ojos reaccionaban de forma normal. Desde el punto de vista neurológico, todo parecía correcto.

Al cabo de año y medio, nuevos problemas de salud dificultaron la vida diaria a la paciente: sufría mareos con frecuencia, su corazón dejó de funcionar bien y no podía mantenerse de pie ni diez minutos. La boca y los ojos se le secaban; además, padecía inflamaciones de la piel. En la oscuridad apenas podía ver nada. Le dolían y se le entumecían las piernas. Solo lograba vaciar la vejiga si ejercía una presión con la mano en el bajo vientre.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.