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Alta sensibilidad, prevención del alzhéimer y miopía

Niños altamente sensibles

Elisabeth Heller, Gumpoldskirchen: Me alegró encontrarme con el artículo «Sensibilidad controvertida» [por Nele Langosch, Mente y Cerebro n.o 83, 2017], sobre todo teniendo en cuenta la controversia que existe en torno a las bases científicas de la alta sensibilidad y que no se publica mucho sobre este tema. No obstante, creo que el texto omite los resultados del psicólogo del desarrollo Jerome Kagan. Este investigador ha constatado en sus experimentos con bebés que determinados rasgos de la personalidad son innatos y se establecen en el cerebro antes de nacer. De hecho, un 20 por ciento de los neonatos muestran desde el primer día de su nacimiento una marcada reacción de estrés cuando se les separa de la persona de referencia. Kagan los describe como «altamente reactivos». Estos niños manifiestan, además, una capacidad de atención y vivacidad notables, así como un desarrollo motor y del habla por encima de la media. Si bien la vida con hijos altamente sensibles exige un gran esfuerzo, también supone un enorme regalo. En mi consulta psicoterapéutica se han incrementado las visitas de padres que buscan consejo sobre el tema. Sería deseable que en un futuro dediquen artículos a la alta sensibilidad en edades tempranas.

Prevenir el alzhéimer

Rowena Kong: El artículo «Medidas para prevenir el alzhéimer» [por David A. Bennett; Mente y Cerebro n.o 80, 2013] aporta una perspectiva fascinante de la enfermedad de Alzheimer, pues muestra que su etiología, y la de la demencia en general, es muy compleja; tanto como en el caso de la depresión o la esquizofrenia. Me pregunto si los científicos investigan factores protectores más allá del deterioro cognitivo, por ejemplo, en relación con los aspectos emocionales. Cada vez existen más estudios que demuestran que las emociones forman parte de la función integradora del cerebro. Además, la depresión a edades tardías se ha asociado con un incremento del riesgo de demencia, lo cual enfatiza aún más el papel que las alteraciones afectivas pueden desempeñar en nuestra salud cognitiva. A lo mejor, el bienestar emocional puede aportar una función reguladora en los daños neuropatológicos.

Alumnos miopes

Michele Bartlett, Littleton: En 1990, un optometrista me comentó que, junto con su padre, también optometrista, rastreó durante años estadísticas que revelaban una estrecha correlación entre la escolarización temprana y la prescripción de gafas. Me indicó que en los colegios se requería a los niños mucho «trabajo de cerca» (y esto era antes del uso de los dispositivos electrónicos portátiles) cuando deberían estar en el exterior, caminando por la montaña o jugando a la rayuela. Dudo que conociera la relación entre la luz solar y la disminución de la miopía, como sugiere el artículo «La epidemia de la miopía» [por Diana Kwon, Mente y Cerebro n.o 80, 2013], pero estaba en el camino correcto. La tendencia en las escuelas de disminuir los períodos de recreo (sobre todo al aire libre) debe cambiarse por varias razones.

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