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Actualidad científica

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  • Mayo/Junio 2017Nº 84
Ilusiones

Ilusiones

El caso del planeta sobredimensionado

Ilusiones observadas por Galileo Galilei ayudan a explicar cómo vemos la luz y la oscuridad.

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El astrónomo renacentista Galileo Galilei (1564-1642) se hallaba perplejo. Había comprobado que los planetas, a simple vista, parecían expandirse «con un halo radiante», pero que este efecto disminuía de manera notable si se los miraba a través del telescopio.

Esta discrepancia le llevó a plantearse varias preguntas: ¿Provocaba la humedad de la córnea esa ilusión? ¿Se trataba quizá de la dispersión de la luz? Ni una ni otra posibilidad le convencieron, puesto que tales circunstancias persistían incluso si se usaba un telescopio. Galileo había dado con un enigma visual que todavía hoy se está desentrañando.

Una pista al respecto surgió a partir de las observaciones de otro genio, el artista e ingeniero Leonardo da Vinci (1452-1519). Decenios antes de que Galileo descubriera los halos radiantes, da Vinci había constatado que los objetos oscuros sobre una tela de color claro parecen más definidos que los objetos claros sobre un fondo oscuro. Los estudiosos de la visión han descubierto que una figura blanca sobre un fondo negro suele parecer más grande que una figura negra de igual tamaño sobre un fondo claro. Estos peculiares patrones perceptuales recibieron explicación en el siglo xix, cuando Hermann von Helmholtz (1821-1894), venerable físico y fisiólogo alemán, determinó que existían al menos dos razones para este efecto, el cual bautizó con el nombre de «ilusión de irradiación».

La primera de estas contribuciones resulta de la forma en que la luz se dispersa en el ojo. Cuando observamos un objeto muy brillante, sus fotones atraviesan la retina y son, en parte, absorbidos por fotorreceptores, de modo que se crea una visión enfocada. Los fotones no absorbidos pueden reflejarse desde el fondo del ojo, por detrás de la retina, y dispersarse al pasar de nuevo a su través, esparciéndose y provocando la activación de una parcela de fotorreceptores más extensa con visión desenfocada. Este fenómeno se denomina brillo entóptico.

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