Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Mente y Cerebro
  • Mayo/Junio 2017Nº 84

Neurociencia

Por qué los ­actores nos ­hacen ­vibrar

Cuando vemos un espectáculo, nuestro cerebro y cuerpo reaccionan de una manera particular. Incluso simulamos los movimientos que vemos en escena.

Menear

«¡Con el descubrimiento de las neuronas espejo, los neurocientíficos empiezan a comprender lo que el teatro sabe desde siempre!» Esta cita del director Peter Brook inicia el libro Las neuronas espejo: Los mecanismos de la empatía emocional, publicado en 2006. Sus autores, el filósofo Corrado Sinigaglia, de la Universidad de Milán, y el neurocientífico Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma, describían estas asombrosas neuronas que se activan cuando efectuamos una acción, pero también cuando vemos a alguien llevarla a cabo.

El descubrimiento de las neuronas especulares, hace algo más de 20 años, tuvo una repercusión considerable entre los científicos, puesto que abría múltiples interrogantes. También inspiró numerosas investigaciones: ¿han contribuido estas células cerebrales a la aparición del lenguaje? ¿Se hallan implicadas en enfermedades como la esquizofrenia y el autismo? ¿Pueden ayudar a restaurar funciones motrices en las personas con neuropatía? Y un largo etcétera.

Estas neuronas también han suscitado interés en el mundo del espectáculo; y no por casualidad. «Lo que el teatro sabe desde siempre», según Brook, es que cada acción que se desarrolla en la escena desencadena una resonancia física en el espectador. A partir del estudio del cerebro y del cuerpo de personas que presencian una representación teatral o de danza, los neurocientíficos han descubierto que esta resonancia se origina en las neuronas espejo, aunque también en otros mecanismos cerebrales. Se comienza a comprender por qué nos conmueven estos espectáculos.

Cuando la escena hipnotiza

En 2010, Marie-Noëlle Metz-Lutz, del Instituto Nacional de la Salud e Investigación Médica de Francia, y otros científicos llevaron a cabo un estudio pionero en el que también colaboró el Teatro Nacional de Estrasburgo. Los participantes, provistos de unas gafas especiales, visionaban la filmación de una obra de teatro mientras yacían en un escáner de resonancia magnética funcional (RMf). Hallaron que se activaban ciertas áreas cerebrales, en particular las asociadas a la empatía y a la teoría de la mente (capacidad de ponerse en el lugar del otro), así como regiones relacionadas con la comprensión de metáforas. Estos resultados revelaban que los espectadores se imaginan en el lugar de los personajes, de forma que comparten sus emociones y pensamientos.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados

Revistas relacionadas