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1 de Mayo de 2017
Psicoterapia

Privación del sueño para la depresión

Una noche en vela mitiga los síntomas del trastorno depresivo. Los expertos sospechan que las razones se encuentran en la plasticidad sináptica del cerebro.

En síntesis

La terapia de la privación del sueño puede mejorar el estado de las personas con depresión tras una única sesión. El tratamiento habitual suele tardar días o semanas en dar resultados.

Sin embargo, este método terapéutico también presenta limitaciones, ya que las recaídas son frecuentes. Con todo, existen técnicas para contrarrestar ese efecto.

Según sospechan los investigadores, las sinapsis cerebrales de los pacientes con depresión no se conectan de manera adecuada, por lo que la privación del sueño podría contribuir a corregir esta alteración.

Son las tres de la madrugada. Magda S. juega a las cartas con su cuidadora en la sala de descanso de la clínica. Horas antes han estado viendo juntas una película, han jugado una partida de pimpón y han cocinado un pastel de chocolate. A diferencia de la mayoría de las personas ingresadas en la Clínica Universitaria de Friburgo, el motivo de que Magda permanezca despierta no es un trastorno del sueño; en su caso las razones son científicas, pues colabora en un estudio para descubrir el porqué y cómo la privación del sueño puede ayudar a paliar los síntomas de una depresión. Hace dos meses que esta voluntaria arrastra una fase depresiva.

Se sabe que la depresión afecta al reposo nocturno de quien la sufre: le cuesta dormirse y su sueño suele ser ligero, por lo que se despierta con frecuencia. Generalmente también se reduce el intervalo entre quedarse dormido y la primera fase del sueño REM (acrónimo inglés de «movimientos oculares rápidos»), que se alarga de manera inusual. En la mayoría de los pacientes con depresión, los ojos se mueven más de lo normal. A lo largo del día se sienten abatidos, inquietos y agotados. También rumian en exceso y muestran problemas de concentración y memoria. A veces su desesperación llega a tal punto que piensan en el suicidio. Asimismo, el estado de ánimo depresivo impide el descanso tranquilo, lo que intensifica la sensación de agotamiento de los afectados. Entonces, ¿por qué robarles el sueño por las noches?

Los hallazgos revelan que seis de cada diez pacientes con depresión muestran una mejoría en su estado de ánimo después de una noche sin dormir. Asimismo, los beneficiados informan sobre una reducción de los síntomas, sobre todo a partir de la mitad de la segunda noche de terapia. La edad, el sexo y las expectativas no influyen en la respuesta al tratamiento, aunque este parece beneficiar más a las personas que experimentan que su estado de ánimo va mejorando a medida que transcurre el día (por la mañana se sienten más deprimidos que por la tarde).

Los efectos secundarios del tratamiento son más bien leves. Los sujetos pueden presentar intranquilidad o cansancio temporal, sobre todo en el 40 por ciento de los pacientes que no manifiestan una mejora en su estado psíquico con la terapia. Sin embargo, los síntomas de la depresión casi nunca se intensifican.

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