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  • Mayo/Junio 2017Nº 84
Syllabus

Psicología

Psicología de los medios de comunicación

Los psicólogos de los medios de comunicación investigan el modo en que los libros, las películas, los videojuegos, las redes sociales e Internet influyen en nuestra mente.

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¿Ha pensado alguna vez cuántas horas dedica al día a los medios de comunicación? Quizá sea una de esas personas que lo primero que hace al despertar es comprobar los mensajes que ha recibido en su teléfono inteligente que reposa sobre la mesilla de noche; mientras desayuna hojea la prensa o navega con la tableta por webs de noticias; de camino al trabajo escucha la radio o el podcast; en la oficina escribe correos electrónicos y se documenta en la Red a la vez que acuerda por WhatsApp con los amigos la próxima cita; por la noche telefonea a su hermana que se encuentra en Nueva York; después, enciende el televisor para ver el telediario nocturno y, antes de acostarse, lee otro capítulo de esa novela que le apasiona.

¿Por qué los medios de comunicación ocupan un lugar central en nuestra vida cotidiana? ¿Qué efecto produce este constante bombardeo mediático en nosotros? La psicología de los medios de comunicación investiga las respuestas a estas y otras preguntas.

Una explicación a las anteriores cuestiones señala que los medios de comunicación de masas nos ofrecen la posibilidad de tener experiencias que no experimentaríamos de no ser por ellos. Si el coche y la bicicleta amplían nuestro radio físico de acción, las noticias nos permiten conocer los eventos que ocurren más allá de nuestro entorno inmediato. Incluso los relatos históricos y ficticios nos posibilitan participar de acontecimientos que han sucedido tiempo atrás o que nunca se han producido ni tampoco van a suceder.

Michael Slater, científico de comunicación en la Universidad del estado de Ohio, afirma que las historias amplían, de manera temporal, las fronteras del propio yo. Influyen sobre todo en un proceso que los psicólogos describen como autorregulación: permanentemente supervisamos nuestros pensamientos y acciones, ya sea para dejar una buena impresión en los demás, ya para mantener una autoimagen positiva. Este control demanda un esfuerzo cognitivo y emocional, por lo que la posibilidad de sumergirnos en otros relatos nos proporciona un alivio momentáneo.

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