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Los genios son un mal ejemplo para motivar

Resulta más motivador el éxito de alguien ligado al esfuerzo que a la genialidad.

DOMINIO PÚBLICO

Cada vez más, las asignaturas de ciencias adquieren una mayor importancia en nuestras sociedades. Por ese motivo, los investigadores se devanan los sesos para averiguar cómo lograr que las matemáticas, la informática, las ciencias naturales y la tecnología resulten más atractivas. En ello influyen, en gran medida, los modelos a seguir, pero no todos sirven, según han demostrado Danfei Hu, de la Universidad Estatal de Pensilvania, y su equipo. En tres experimentos en los que participaron entre 150 y 300 personas, demostraron que las personas que tuvieron que trabajar duro para triunfar motivan más que los genios.

Los investigadores recurrieron a dos celebridades de la ciencia y la investigación: el inventor Thomas Edison, cuya fama a menudo se atribuye a su perseverancia, y el físico Albert Einstein, considerado por muchos como el prototipo de genio. En el primer experimento, presentaron a 176 personas una historia sobre las dificultades con las que la mayoría de los científicos se encuentran a lo largo de su carrera. Explicaron a una parte de los voluntarios que se trataba de un fragmento de la vida de Edison, pero informaron al resto de los participantes que se trataba de la trayectoria profesional de Einstein.

Todos los que supusieron que habían leído sobre Einstein pensaron que, al final, solo su genialidad había contribuido a su éxito. Por otra parte, se mostraron menos motivados cuando se les pidió que resolvieran una serie de problemas de matemáticas complejos. Asimismo, obtuvieron peores resultados que los voluntarios del grupo de Edison. Lo que desconocían unos y otros era que ambas historias eran idénticas, a excepción de los nombres de los protagonistas.

En otros dos experimentos con 162 y 288 participantes, respectivamente, los investigadores modificaron el proceso, pero llegaron a la misma conclusión. En este caso, comprobaron la influencia de los nombres de Einstein y Edison en comparación con el nombre de un científico ficticio, al que llamaron Mark Johnson. Hallaron que la historia de Edison motivaba más a los voluntarios que un relato sobre Johnson, mientras que una historia sobre Einstein los desmotivaba.

«Nuestros resultados sugieren que resulta más motivador pensar que el éxito de alguien está ligado al esfuerzo que, simplemente, escuchar la historia consabida del triunfo de un genio», afirma Hu. Este hallazgo coincide con otros estudios previos sobre el poder de los modelos a seguir. Dichos trabajos señalan que las personas que se parecen a nosotros nos sirven mejor de ejemplo. En especial, las mujeres necesitan a otras mujeres como modelo a seguir.

Fuente: Basic and Applied Social Psychology, 10.1080/01973533.2020.1734006, 2020

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