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1 de Julio de 2010
Cognición

¿Qué es la memoria?

© istockphoto / Baris Simsek

Pese a su atractivo apasionante, hemos abandonado la cuestión durante mucho tiempo. En la investigación sobre la memoria, psicólogos y neurocientíficos han analizado sus distintas componentes: memoria perceptiva, semántica, episódica, procedimental y operativa, por ceñirnos a las familiares.

Esas distintas formas de la memoria tienen su justificación, su existencia propia, a veces su independencia relativa de unas con respecto a otras, y es necesario estudiarlas como tales, proceder a una "anatomía" de la función mnémica. Pero, ¿cuál es el fin de todo ello, si no se regresa al tema principal de estudio, ese objeto único y relevante que es la memoria, que fascina por igual a filósofos y escritores?

Es tiempo, pues, de devolverle a la memoria su realidad ontológica, comprender su unidad, sin negar por ello la existencia de sus distintas componentes. Pues la memoria es, en efecto, una función organizada, formada por interacciones entre elementos específicos, a saber, los cinco grandes sistemas de la memoria. De ese modo, entender la memoria equivale, en parte, a comprender las relaciones que existen entre los cinco "módulos" mencionados, su mutua interacción, sus diálogos y sus sinergias.

Este dossier propone un tal marco conceptual, fruto de las investigaciones de nuestro grupo y de otros equipos que trabajan sobre el tema. Se empieza por diversos aspectos más transversales de la memoria, por ejemplo, su participación en la construcción de la identidad. El aspecto transversal existe porque diferentes tipos de memorias contribuyen a la formación de ese sentimiento de sí mismo. También se abordan otros elementos que modulan el funcionamiento de la memoria y de sus componentes, en particular las emociones y el sueño, o incluso los mecanismos de la plasticidad cerebral, que permiten al cerebro memorizar las informaciones. El lector descubrirá además cómo ciertas obras musicales (en este caso, la Tetralogía de Wagner) estimulan estos mecanismos de memorización mediante frases musicales repetidas, el leitmotiv.

Y por último, ¿qué sería un dossier acerca de la memoria sin una mirada crítica sobre las condiciones en que las jóvenes generaciones la cultivan, o por el contrario abandonan? ¿Es necesario aprender de carrerilla? ¿Y memorizar las tablas de multiplicar? ¿O podemos confiar progresivamente nuestra memoria a los soportes electrónicos omnipresentes?

En su núcleo, todas estas cuestiones remiten a una facultad mental que sustenta nuestra relación con el mundo. Descubriremos a lo largo de estas páginas que la memoria nos da el sentimiento de la existencia, traza una frontera entre el yo y el otro, sustenta en parte la conciencia, permite crear e imaginar el futuro. ¿Qué otra función de la mente ocupa un lugar tan preeminente en nuestra vida?

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