Influencia del estrés maternal en el bebé

Los estados anímicos durante el embarazo pueden afectar a la futura salud mental del niño. Sobre todo el estrés y la depresión de la madre se relacionan con el desarrollo de problemas psiquiátricos como el autismo y la esquizofrenia.

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En síntesis

Durante el embarazo, cierto estrés de la madre resulta beneficioso para el desarrollo fetal. Por lo general, los niveles de cortisol («hormona del estrés») se mantienen en equilibrio durante la gestación.

Sin embargo, cuando las concentraciones de cortisol en la gestante son muy elevadas, pueden afectar al feto y causar en el bebé futuros problemas psiquiátricos, como el autismo o la esquizofrenia.

Las gestantes con niveles altos de cortisol presentan un riesgo elevado de desarrollar depresión posparto. Las que padecen depresión grave tienen una mayor probabilidad de tener un recién nacido prematuro.

En enero de 1998, una tormenta de nieve de magnitudes colosales sorprendió a los habitantes del sur de Quebec. Durante 40 días y sus 40 noches, más de tres millones de canadienses se quedaron sin luz y tuvieron que soportar temperaturas inferiores a 20 grados bajo cero. Entre la población se encontraban 178 mujeres embarazadas, quienes accedieron a participar en el estudio conocido como Proyecto Tormenta de Hielo. El objetivo de los investigadores, de la Universidad de McGill en Montreal, radicaba en conocer los efectos que la exposición a un estrés elevado podía producir en las gestantes y sus bebés.

El estudio no fue en vano. Según se descubrió, los niños de las gestantes que habían soportado las condiciones extremas debido a la tormenta presentaban un funcionamiento cognitivo y lingüístico mermado a la edad de 5 años y medio. La conclusión de los científicos fue la siguiente: la exposición prenatal a niveles elevados de estrés materno puede alterar el neurodesarrollo fetal. Y no solo eso. Además, puede influir en la evolución posterior de las capacidades cognitivas del niño.

El estrés, una amenaza durante la gestación

A lo largo de muchos años, se ha considerado que el feto se encuentra totalmente aislado en el útero materno y que nada puede alterar su tranquilidad. Se tenía la idea, errónea, de que la cavidad uterina y la placenta ofrecían una especie de «fortaleza infranqueable» al embrión.

Sin embargo, los últimos hallazgos, como el estudio que llevé a cabo junto con otros investigadores, muestran que, si bien el bebé se halla adecuadamente protegido en el útero materno, el estado psicológico de la madre impacta directamente en la formación y el crecimiento de todos sus órganos y sistemas, entre ellos el cerebro. Entre esos factores emocionales se encuentra el estrés. Pero ¿qué es el estrés? ¿Por qué y cómo afecta al feto?

En un principio, el estrés es algo bueno. Entre otras cosas, contribuye a que nos levantemos por la mañana para afrontar las tareas diarias, que tengamos la energía suficiente para estudiar de cara a un examen (y aprobarlo) o que mantengamos la atención mientras conducimos. De hecho, los humanos hemos podido sobrevivir hasta la actualidad con la ayuda del estrés. Así, ayudó a nuestros antepasados a cazar para obtener alimento o, en caso necesario, huir. En ello desempeña un importante papel la llamada «hormona del estrés»: el cortisol.

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