Un poco de ejercicio físico diario beneficia al cerebro

Practicar una serie de ejercicios ligeros al día tiene efectos positivos sobre la densidad de la materia gris, el grosor de la corteza y el volumen de múltiples regiones del cerebro.

[PIXABAY/ PEXELS]

La inactividad física se encuentra en el cuarto lugar entre los principales factores de riesgo de mortalidad en el mundo, solo por detrás de la hipertensión, el consumo de tabaco y los niveles elevados de glucosa en sangre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 3,2 millones de muertes al año, el 6 por ciento de todos los fallecimientos, se producen a causa de una vida sedentaria. España es precisamente uno de los países más sedentarios de Europa occidental. Según el Eurobarómetro de 2018, el 46 por ciento de los encuestados del país no practicó ningún deporte en 2017.

El ejercicio físico aporta numerosos beneficios para la salud física y mental, pues reduce el riesgo de sufrir múltiples dolencias (varios tipos de cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, ansiedad y depresión, entre ellas) y contribuye
al bienestar general y a tener un peso saludable. Además, la actividad física también ayuda a frenar el deterioro cognitivo y disminuye el riesgo de alzhéimer y de otras demencias. La protección frente a estas enfermedades neurodegenerativas se produce a través de mecanismos directos e indirectos.

Aunque los efectos positivos de la actividad física sobre la salud cerebral son claros, existen cuestiones sin respuestas en este ámbito: ¿Cuánto ejercicio es suficiente para obtener beneficios? ¿Qué áreas cerebrales se benefician más de la práctica deportiva? Una investigación, cuyos resultados se han publicado en la revista Neurology, aporta información relevante y novedosa sobre cómo el ejercicio físico diario influye sobre las estructuras de diferentes áreas del cerebro.

En el estudio, realizado por científicos de la Universidad de Bonn, se hizo un seguimiento de la actividad física de 2550 participantes de entre 30 y 94 años de edad. Para ello, los voluntarios llevaron en los muslos acelerómetros durante siete días. Estos aparatos registraban la cantidad de ejercicio (número de pasos y de horas con consumos metabólicos específicos según el tipo de actividad) y su intensidad (reposo, ejercicio ligero, moderado o intenso).

Además, para comprobar los efectos del ejercicio sobre el cerebro, examinaron en imágenes de resonancia magnética diferentes parámetros, como el volumen, la densidad de la materia gris (compuesta por los cuerpos de las neuronas) o el grosor de la corteza. Por último, efectuaron un análisis bioinformático con el fin de averiguar los genes que se encuentran activos en las áreas cerebrales que más se beneficiaron del ejercicio físico. Para este análisis utilizaron el atlas cerebral del Instituto Allen (el primer mapa de expresión génica del cerebro humano, de acceso abierto). 

Los autores constataron que la actividad física producía efectos visibles sobre prácticamente todas las áreas del cerebro que se analizaron. En general, cuanto más ejercicio practicase el voluntario y más intenso fuera ese, más cambios se apreciaban en el aumento del volumen y grosor de la corteza. Sin embargo, esta relación no era lineal. El mayor cambio en las estructuras del cerebro se apreciaba al comparar las personas sedentarias con las que hacían ejercicio moderado, sobre todo, a partir de los 70 años de edad. Los participantes que realizaban actividad física moderada e intensa con frecuencia tenían un mayor volumen cerebral, pero en aquellos que eran todavía más activos, los cambios sobre las estructuras del cerebro eran relativamente pequeños. Es decir, a partir de ciertos niveles (altos) de ejercicio físico, los efectos sobre eran limitados.

Los resultados indican que bastan unos pocos ejercicios ligeros al día (como paseos cortos o subir las escaleras en lugar de tomar el ascensor) para observar efectos notables sobre las estructuras del cerebro. Este conocimiento podría motivar a las personas sedentarias de edad avanzada a hacer actividad física, sabiendo que pequeños cambios en su rutina pueden tener un impacto positivo sobre su salud cerebral. Sin embargo, los adultos jóvenes se beneficiarían al efectuar más actividad de alta intensidad.

Por otro lado, el estudio bioinformático reveló que las áreas cerebrales que más cambiaban con la actividad física coincidían en gran medida con aquellas que más se deterioran en enfermedades neurodegenerativas, tales como el párkinson, el alzhéimer o la enfermedad de Huntington. Esas regiones presentan abundantes mitocondrias (orgánulos que aportan energía a las células), por lo que tienen un metabolismo más intenso y necesitan un mayor aporte energético a partir de la circulación sanguínea. Los investigadores plantean la hipótesis de que quizás ello explique el efecto neuroprotector de la actividad física frente a estos trastornos cerebrales, ya que durante la práctica de ejercicio físico la circulación al cerebro se ve favorecida en dichas áreas.

Aunque los hallazgos son relevantes, el estudio cuenta con importantes limitaciones. En primer lugar, no es posible saber, a largo plazo, qué efectos tienen diferentes niveles de ejercicio físico sobre las estructuras de diferentes regiones cerebrales. Por otra parte, tampoco se pueden extrapolar directamente que los efectos positivos encontrados en el cerebro de los voluntarios impliquen una prevención de las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Es conocido que contar con un mayor volumen cerebral ofrece protección frente a estas enfermedades cerebrales, pero no es posible afirmar con seguridad este hecho a partir de la información que ofrece esta investigación.

Este artículo apareció publicado en línea en la sección de Actualidad Científica el 23 de agosto de 2022.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.