IN-JUNG KIM Y JOSHUA SANES/UNIVERSIDAD HARVARD/CORTESÍA DE JOSHUA SANES

Ser pequeño no tiene por qué suponer un inconveniente, siempre que uno mismo se sepa ayudar. Según han hallado investigadores de la Universidad Harvard, los ratones poseen un tipo especial de células fotorreceptoras que les permite percibir de inmediato las amenazas que les acechan desde arriba (una mano que pretende agarrarles, por ejemplo). La imagen muestra algunas de estas células ganglionares en la retina de un ratón. Estas células concentran las señales de fotorreceptores que reciben estímulos luminosos de una orientación espacial determinada.

Para hacer visibles las células ganglionares a nuestros ojos, los autores utilizaron un marcador genético fluorescente. Cuando existe actividad, las células empiezan a brillar. Se observa que las dendritas (prolongaciones de las neuronas) se extienden de manera asombrosamente ordenada. Esa disposición se debe a que las células sensoriales conectadas con ellas se encuentran en una dirección concreta, justo en aquella desde la que debe caer luz sobre la retina para que los ganglios se exciten. «Por lo general no se puede apreciar la función de una célula, pero precisamente eso es lo que se ve en este caso», apunta Joshua Sanes, profesor de biología molecular y celular.

Molecular identification of a retinal cell type that responds to upward motion». J. R. Sanes et al. en Nature, n.o 452, págs. 478-482, 2008)

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