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1 de Marzo de 2015
Neurociencia

El claustro: ¿puerta de la consciencia?

¿Es posible que una delgada y enigmática capa de neuronas sea pieza clave de las redes que generan la experiencia consciente?

Todo apunta a que el claustro, una lámina celular fina que se encuentra por debajo de la neocorteza, podría ayudar a detectar las huellas de la consicencia en el cerebro. [JON HAN]

Si usted señala un órgano cualquiera de su cuerpo al médico, este le sabrá explicar las funciones del mismo así como qué ocurre en caso de que se lesione, sufra las consecuencias de una enfermedad o accidente o si se extirpa mediante cirugía esa estructura orgánica, sea la glándula pituitaria, el riñón, el oído interno u otra. Sin embargo, igual que los mapas de África central de mediados del siglo XIX, los cuales representaban sin detalle las tierras inexploradas, existen estructuras cerebrales cuyas funciones siguen incógnitas, a pesar de haberse obtenido imágenes exhaustivas del cerebro, de los registros encefalográficos que supervisan la cacofonía de señales eléctricas cerebrales y del instrumental más avanzado de nuestro siglo XXI. Es el caso del claustro.

Se trata de una lámina celular fina e irregular, alojada por debajo de la neocorteza, la materia gris que nos permite ver, oír, razonar, pensar y recordar. El claustro se halla rodeado por todas partes de materia blanca (los tractos o haces de hebras nerviosas que interconectan las regiones corticales entre sí y con otras regiones del cerebro). Los claustros —existen dos en el cerebro, uno por hemisferio— se hallan bajo la región de la corteza insular, por debajo de las sienes, justo sobre los oídos. Su forma alargada, como de jirones, resulta fácil de pasar por alto al inspeccionar la topografía de una imagen cerebral.

No obstante, las técnicas de neuroimagen avanzadas que permiten examinar las fibras de materia blanca que cursan hacia el claustro o parten de él revelan que dicha estructura viene a ser como una gran estación central neuronal. Casi todas las regiones de la corteza cerebral envían fibras al claustro. Entre estas conexiones se hallan fibras de retorno, que van desde el claustro hasta la región cortical originaria. Estudios neuroanatómicos en ratas y ratones han revelado una excepcional asimetría: cada claustro ingresa señales de ambos hemisferios corticales, pero solo las egresa de retorno a la corteza suprayacente de su mismo lado. Se ignora si ocurre lo mismo en el cerebro humano.

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