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MARTIN MÜLLER

El ejercicio físico en general, y los deportes de resistencia en particular, constituyen una de las medidas más recomendables para preservar la salud. No solo en relación con los sistemas cardiovascular y motor, sino también para el cerebro y la mente. Veamos por qué.

Ayuda a desconectar
El ejercicio físico favorece el ánimo positivo. Al practicar deporte, la actividad de la corteza prefrontal se reduce, de manera que las reflexiones sesudas, el enfado y los problemas pasan a un segundo plano. Los recursos neuronales se requieren en esos momentos en las áreas posteriores de la corteza cerebral, responsables de la percepción, del control del cuerpo y de la planificación del movimiento.

Fomenta el bienestar
También aumenta la producción de dopamina en el tronco encefálico. Este neurotransmisor ejerce una función esencial para el sistema de recompensa y el control del movimiento, de manera que moverse incrementa con frecuencia las ganas de continuar ejercitándose. Ello puede ayudar a reducir los síntomas que sufren las personas con párkinson.

 

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