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1 de Noviembre de 2019
Audición

Un pitido contra el murmullo

Un innovador modelo explica cómo se instaura el ruido fantasma que tortura a las personas que sufren acúfenos. También abre nuevas vías para su tratamiento.

Getty Images / RapidEye / iStock

En síntesis

Alrededor de una de cada siete personas ha padecido al menos una vez en su vida un acúfeno o tinnitus. Todavía no existe un tratamiento que logre ­enmudecer este torturador murmullo ­fantasma.

Hasta ahora, no se sabe al detalle el origen de este desagradable pitido. Ninguna teoría sobre el tinnitus explica de manera plausible por qué aparece.

Un nuevo modelo describe el tinnitus, aunque pueda parecer paradójico, como un efecto secundario de un mecanismo biológico destinado a mejorar la capacidad auditiva.

En su entorno reina la tranquilidad, pero, de repente, oye un leve pitido. El desagradable sonido no parece proceder de ninguna fuente sonora cercana a usted. Mientras sigue extrañado por su origen, no muy lejos brama una motocicleta que circula a todo correr y, pocos segundos después de que empiece, ese ligero pitido desaparece. Quien más quien menos ha percibido alguna vez esa sensación acústica fantasmagórica. Es algo completamente normal y, por regla general, no merece gran atención. Sin embargo, en algunos casos, como después de un concierto ruidoso, el pitido puede persistir; incluso pasado el tiempo puede hacerse más potente: ha surgido un problema de tinnitus, o acúfenos crónicos.

Aproximadamente una persona de cada siete sufre al menos una vez en la vida «ruidos fantasma» de larga duración. Muchos de los afectados padecen, además, problemas de sueño y de concentración; algunos incluso depresión. Hoy por hoy se carece de un tratamiento que ataque de raíz este trastorno auditivo. De hecho, la mayoría de las terapias van dirigidas a aprender a convivir con los acúfenos.

Para combatir de forma directa el trastorno, primero hay que tener más información sobre sus orígenes. Por ahora, la investigación de los mecanismos neurofisiológicos que provocan el tinnitus resulta insuficiente. Nuestro equipo trabaja para remediar esta situación. En fecha reciente, diseñamos un modelo que arroja nueva luz sobre las causas que provocan estas percepciones auditivas fantasmagóricas y que puede llevarnos a crear posibilidades terapéuticas novedosas. En nuestro estudio partimos de la base de que los acúfenos, sean transitorios o crónicos, no son un fenómeno puramente patológico: el pitido es un efecto secundario de un mecanismo encargado de mejorar la capacidad auditiva.

Desde hace decenios se sabe que los acúfenos acompañan, a menudo, a la hipoacusia, es decir, a la deficiencia en la capacidad de percibir los sonidos en toda su intensidad. Así, se ha comprobado que si se colocan tapones para los oídos durante largo tiempo a personas sanas, de manera que se les «provocan» problemas auditivos, pueden surgir ruidos fantasma. Cuando se les retiran los tapones, ese «tinnitus artificial» desaparece. Lo mismo sucede con pacientes que usan audífonos o un implante coclear. Si se conecta el dispositivo, el tinnitus desaparece, en ocasiones por completo. En cambio, si se desconecta por la noche para recargar la batería, con frecuencia reaparece el desagradable sonido, que vuelve a desaparecer al poco de volverse a colocar el aparato auditivo.

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