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1 de Enero de 2010
Neurociencia

Congelación cerebral

El enfriamiento de ciertas partes del cerebro de aves aporta claves sobre conductas motoras

© iSTOCKPHOTO / Ryan Burke

Algunos cantamos; otros, simplemente, balbuceamos la letra, pero todos nos basamos en nuestro cerebro para coordinar hasta las conductas motoras más sencillas. Los científicos interesados en la actividad cerebral subyacente al movimiento toman a menudo por modelo el canto de las aves, porque algunos de esos cánticos se repiten sin variación una y otra vez, y eso proporciona de forma natural un contexto controlado para la investigación. Se ha resuelto ahora algo que llevaba tiempo en el misterio, concerniente a la jerarquía de regiones cerebrales esenciales para los cánticos aviarios; una "gélida técnica" que pudiera aclarar los procesos interconectados y subyacentes a muchas acciones complejas.

Los expertos en cánticos aviarios han debatido si el "centro superior de vocalización" (CSV) controla tanto la duración como el momento de entrada de las notas de una melodía, o si, por el contrario, una u otro se hallan controlados desde algún otro lugar, como podría ser el núcleo robusto del arcopellum (RA). Pero se encontraban atascados, porque la ablación quirúrgica de cualquiera de estas regiones dejaba a las aves completamente mudas.

Como es sabido, la actividad de las neuronas cerebrales se ralentiza a temperaturas bajas. Michael Long y Michale Fee, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, insertaron unos filamentos que transmitían o extraían calor de las regiones CSV y RA en pinzones cebra. El enfriamiento del CSV reducía la velocidad del cántico en hasta un 40 por ciento. El enfriamiento del RA apenas surtía efecto, lo que daba a entender que el CSV desempeñaba un papel más importante en la generación del cántico y controlaba el momento en que comienzan las notas y su duración.

Los pájaros se recuperaron plenamente de esta "refrigeración local", convertida así en valioso instrumento de investigación para estudiar las muchas y complejas conductas que se basan en combinaciones de regiones cerebrales.

Es probable que los estudios que se apoyan en el enfriamiento local "pudieran explicar procesos que trasciendan del sistema de control canoro e incluso de un sistema de habla", pronostica Erich Jarvis, de la Universidad de Duke, que no ha participado en el estudio.

Los conocimientos disponibles sobre las redes neuronales que controlan la temporización y la secuencia de conductas motoras son relativamente magros, explica Jarvis. El enfriamiento pudiera iluminar cómo procede el cerebro para orquestar todo, desde el batir de alas en las aves hasta, quién sabe, si el lenguaje de signos y la danza en los humanos.

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