Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Enero de 2010
Conducta

El cliente de la prostitución

¿Por qué pagan los hombres por sexo? Los expertos no se ponen de acuerdo: unos consideran que los consumidores de servicios sexuales mercenarios son románticos frustrados y otros creen que son machistas que desprecian a las mujeres.
Caspar Sessler y Yannick Wegner
Alejandro Ramos es un cliente de prostitución. Hasta hace poco, en la página web de la policía de Chicago aparecía el rostro de este hombre de 28 años. Ramos no es el único que se encuentra estigmatizado públicamente como solicitador de prostitución. También Héctor Castillo, de 52 años, y John Kimbrough, de 45 años, permanecerían un mes en la picota virtual. Sus fotos se pusieron a la vista común porque querían comprar sexo y eso, en Chicago, es ilegal.
A diferencia de lo que sucede en EE.UU. (con la excepción de Nevada) o en Suecia, la prostitución es un negocio legal en diversos países; el consumidor de un servicio sexual no es, por tanto, un delincuente. Se comprende, así, que algunos valoren de forma bastante crítica el sitio web estadounidense: por un lado, el conjunto de los retratos que aparecen allí despierta cierta desconfianza, pues, por su apariencia, los denunciados son mayoritariamente negros, hispanoamericanos y representantes de las capas más bajas de la sociedad. De esta opinión es Rüdiger Lautmann, de la Universidad de Beilefelt.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.