Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Mente y Cerebro
  • Enero/Febrero 2010Nº 40

Neurolingüística

Evolución del lenguaje

El lenguaje no surgió como vehículo de intercambio de conocimientos, sino como medio de establecer relaciones sociales mucho más eficaces. Hacia esa opinión se decantan ahora los investigadores.
Menear
Cuando nuestros antepasados descubrieron el lenguaje, deberían haber establecido simultáneamente también otra cosa: la embarazosa pausa de la conversación, ese inquietante instante de un silencio que no viene al caso. Están sentados alrededor del fuego dos cazadores de la era glacial de camino a una cacería, precisamente han agotado las provisiones traídas, y creen que sería muy oportuno decir algo. Pero ninguno sabe bien qué; por tanto, se cotorrea.
Miles de años más tarde, el mismo escenario: ¿Qué nos mueve, ante tantas oportunidades, a preferir explicar naderías de nosotros en vez de conversar realmente sobre algo relevante o incluso no decir nada? ¿Desperdiciar, con un parloteo huero, la magnífica herramienta del lenguaje, nuestra maravillosa arma de intercambio de pensamientos e informaciones? Un error, piensan muchos lingüistas, que ven en el cultivo de las relaciones sociales el auténtico sentido y fin de nuestro talento lingüístico.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados