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1 de Septiembre de 2015
Percepción

Cuestión de atención

La concentración afecta al modo en que detectamos y percibimos los objetos y las escenas.

Como el sistema de atención no puede captar una imagen entera de una vez, es fácil que se pasen por alto las diferencias entre estas dos fotografías. El fenómeno se conoce por «ceguera­ al cambio». [GALLERY STOCK]

Para un neurocientífico, el inconveniente de los saraos no es que no nos gusten (son muchos a quienes sí). En nuestro caso, se trata del llamado «problema de la fiesta de cóctel», a saber, el misterio de cómo puede alguien sostener una conversación en las reuniones festivas.

Tomemos un ejemplo típico. Una docena o más de adultos, algo achispados y temporalmente desinhibidos, se cuentan en voz alta y a volumen creciente anécdotas inverosímiles o exageradas. Los interlocutores ríen y se palmean las espaldas. A tal nivel de decibelios no deja de ser un pequeño milagro neuronal que estos jaraneros puedan oír y distinguir una palabra de otra.

El alcohol, cierto, no facilita la tarea, pero no es la causa principal de las dificultades. El problema del cóctel es que ocurren demasiadas cosas a la vez. ¿Cómo logra el cerebro desechar el ruido y centrarse en la información necesaria?

Se trata de una cuestión clave en el estudio de la percepción, pero no solo durante las fiestas o los saraos. El mundo en que vivimos es, literalmente, demasiado rico para asimilarlo en su integridad. A pesar de ello, el cerebro es capaz de acopiar toda la información de interés y organizarla al instante, por lo general, sin discontinuidades ni errores. En tanto la realidad física consta de dosis similares de señales y ruido para muchos de los sonidos y visiones que nos rodean, percibimos la conversación o el objeto que nos importa como si se encontrara nítidamente enfocado.

¿Cómo logra el cerebro tal hazaña? Un componente crítico estriba en que nuestros circuitos neuronales simplifican el problema obviando (suprimiendo) los datos improcedentes para que los relevantes tengan mayor probabilidad de alcanzar la consciencia. Mediante este proceso, al que coloquialmente llamamos «atención», el cerebro separa el grano de la paja.

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