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1 de Enero de 2017
Libre albedrío

Libet y el poder de la consciencia

Mediante el uso de estímulos eléctricos de intensidad y frecuencia variables, Benjamin Libet cuestionó la existencia del libre albedrío. Se desató así un debate que aún mantiene ocupados a filósofos, teólogos y juristas.

ISTOCK / ADELEVIN

En síntesis

El fisiólogo estadounidense Benjamin Libet (1916-2007) descubrió que el cerebro humano prepara una acción motora antes de que el sujeto sea consciente de su decisión.

El neurobiólogo John Eccles (1903-1997), al contrario que Libet, sostenía que una persona debe ser consciente de su decisión de actuar antes de que el cerebro se prepare para ello.

A finales de los años noventa, Libet dio una nueva versión de su modelo con el fin de solucionar el alcance perturbador de su planteamiento en relación con la responsabilidad individual.

En los años setenta del siglo pasado, Benjamin Libet (1916-2007) decidió registrar la actividad eléctrica del cerebro de una persona que se proponía mover un dedo de la mano. Este fisiólogo de Chicago poco se debía imaginar por entonces que pasaría a la historia como el filósofo que propició una sacudida a la creencia de que los humanos poseen libre albedrío.

En realidad, el objetivo inicial de Libet no era otro que medir el umbral en el que un estímulo se hace consciente. Durante muchos años estuvo acumulando datos que le dejaron perplejo. Estas informaciones las obtenía gracias a un amigo neurocirujano, quien le permitía estimular, mediante electricidad, la corteza cerebral de pacientes sometidos a cirugía estando despiertos, por lo que eran capaces de informar sobre el momento exacto en el que el estímulo aparecía en su consciencia. Aunque en cada experimento variaba la intensidad o frecuencia del estímulo, pronto descubrió la existencia de un elemento constante: el sujeto necesitaba al menos 500 milisegundos para percibir la estimulación.

El resultado sorprendió a Libet y a otros neurofisiólogos, dado que se había demostrado con creces que un agente que se aplica directamente sobre la piel se percibe de manera consciente, incluso si dura menos de medio segundo. ¿Por qué el cerebro, central donde se registra la interacción con el ambiente, es más lento que la periferia? Fue el propio Libet quien demostró que un breve estímulo debía generar una actividad cerebral que durase como poco los 500 milisegundos fatídicos para que la persona lo advirtiera. En pocas palabras, entre un acontecimiento y la toma de consciencia del mismo existe un tiempo de latencia que siempre nos hace ir por detrás de la realidad. Con estos primeros experimentos, Libet empezó a explorar el campo de la consciencia, si bien los ensayos se mantenían en el ámbito de las mediciones electrofisiológicas.

Cuando en 1964, los neurofisiólogos alemanes Hans Helmut Kornhuber (1928-2009) y Lüder Deecke, en la actualidad en la Universidad de Medicina de Viena, descubrieron que se producía un potencial eléctrico de unos pocos microvoltios en las áreas motoras corticales mucho antes de que el sujeto se moviese, no se les ocurrió relacionarlo con la consciencia del movimiento. Llamaron a su hallazgo potencial de preparación (Bereitschaftspotential), y lo incluyeron entre los mecanismos necesarios para que el sistema motor se prepare con el fin de actuar.

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