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Experiencias nuevas refuerzan viejos recuerdos

Recordamos mejor sucesos en apariencia banales si más tarde resultan ser importantes.

ISTOCK

¿A qué responde un recuerdo duradero? Numerosas investigaciones han demostrado que los acontecimientos importantes o muy emotivos arraigan en nuestra memoria, mientras que los sucesos corrientes o banales crean impresiones débiles que desaparecen con facilidad. ¿Qué ocurre con las experiencias que en principio parecen desdeñables, pero que más tarde resultan de importancia? Nuevos hallazgos indican que nuestros recuerdos inicialmente débiles se conservan cierto tiempo en el cerebro y pueden reforzarse durante ese período.

En el reciente estudio, publicado en Nature, psicólogos de la Universidad de Nueva York mostraron a 119 probandos imágenes de animales y herramientas. Unos minutos después, volvieron a enseñarles las fotografías, pero esta vez las acompañaron de una descarga eléctrica, bien en el caso de animales bien en el de herramientas. A continuación, los investigadores preguntaron a los probandos qué recordaban. Repitieron la prueba de evaluación al cabo de seis horas y al día siguiente. Observaron que los sujetos recordaban mejor la primera serie de imágenes neutras si pertenecían a la misma categoría (herramienta o animal) que había ido acompañada de una descarga eléctrica en la segunda tanda.

Estas observaciones sugieren que, aunque un suceso no parezca importante cuando acontece, una señal posterior, indicativa de que la experiencia es relevante, puede reforzar el recuerdo. Aunque este efecto no se ha demostrado aún fuera del laboratorio, los investigadores estiman que acontece con frecuencia en la vida diaria. Imagine usted que le presentan varias personas en una reunión por videoconferencia. Días después, durante una entrevista de trabajo, descubre que uno de esos individuos forma parte del comité de contratación. De pronto, recuerda los detalles de la conversación en línea que mantuvo con esa persona, mientras que la charla que sostuvo con los demás se esfuma de su cabeza con el tiempo.

Joseph Dunsmoor, autor principal del estudio, confía en que, además de las descargas eléctricas, el reconocimiento económico o verbal logre el mismo efecto.

Fuente:
Nature, vol. 520, págs. 345-348, 2015

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