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1 de Julio de 2014
Neurología

Cerebro transparente y educable

Las nuevas técnicas de neuroimagen permiten observar la actividad cerebral en tiempo real. Gracias a ello, los pacientes aprenden a corregir por sí solos los circuitos defectuosos de su encéfalo.

CORBIS / ADRIANNA WILLIAMS

En síntesis

Con la neurorretroalimentación basada en la imagen por resonancia magnética funcional, los probandos pueden observar su actividad cerebral en tiempo real dentro del tomógrafo y tratar de controlarla con la fuerza de su pensamiento.

Esta técnica podría ofrecer a los pacientes la posibilidad de autocontrolar los circuitos cerebrales defectuosos, de manera que podrían reducir por sí mismos el dolor crónico, los síntomas del párkinson o los problemas de adicción.

También podría fomentarse la creatividad y la atención a través de este método.

Melanie Thernstrom se encuentra tumbada, inmóvil, en el tubo del tomógrafo de resonancia magnética (IRM) mientras trata de ignorar el zumbido ruidoso de la máquina y centra su atención en la llama parpadeante del monitor situado ante sus ojos. El fuego salta de un lado a otro; su tamaño cambia sin cesar, como el dolor abrasador que siente en la nuca y en los hombros y que tan pronto se inflama con gran viveza como pasa casi desapercibido.

En realidad, el tamaño de la llama representa la actividad de una región concreta del cerebro de Thernstrom, a saber, la corteza cingulada anterior (CCA). Esta región prosencefálica interviene, entre otras funciones, en la percepción del dolor. A medida que se intensifica la sensación de ardor en la espalda de la paciente, aumenta también la actividad de la CCA y, por ende, el fuego de la pantalla. La tarea de la paciente es tratar de mitigar la llama con la fuerza de su pensamiento. Los científicos, que contemplan a la mujer a través de la ventana de la sala de control, confían en que, con la ebullición neuronal de esta región, se alivie también el dolor.

Thernstrom padece dolores crónicos de espalda. Se ha apuntado a nuestro grupo de la Universidad Stanford para probar una nueva técnica, la neurorretroalimentación por imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) en tiempo real. Consiste en lo siguiente: el sujeto debe anular por sí mismo los procesos cognitivos dañinos o adversos en su cerebro siguiendo el patrón de la propia actividad cerebral. Es decir, en lugar de entrenar nuevas conductas, estas personas procuran modificar durante la sesión la actividad neuronal con la fuerza de su pensamiento.

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