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Tocar un instrumento favorece la lectura

Aprender música puede reducir las diferencias en la capacidad lectora.

THINKSTOCK

Se ha señalado que la capacidad de lectura va pareja al estatus socioeconómico. Ahora bien, según Nina Kraus y sus colaboradores de la Universidad Noroccidental, la música podría ayudar a salvar la brecha.

El equipo de Kraus evaluó las facultades auditivas de adolescentes de 14 y 15 años y agrupados por su situación económica y social (un parámetro fue el grado de educación de su madre). Se efectuaron electroencefalogramas a cada sujeto mientras se le repetía una sílaba, bien con un leve ruido de fondo o bien sin sonido alguno. Los chicos con madres de nivel cultural inferior mostraban una actividad cerebral más débil, ruidosa y variable en respuesta al sonido; también una mayor actividad en ausencia de él. Estos jóvenes obtuvieron, asimismo, puntuaciones más bajas en las pruebas de lectura y de memoria de trabajo.

Kraus sugiere que valdría la pena investigar si la formación musical puede ayudar en este tipo de déficits auditivos. En investigaciones anteriores ha descubierto que los músicos gozan de un abanico de ventajas auditivas en comparación con el resto de las personas; entre ellas, una percepción más clara del habla en ambientes ruidosos.

Si bien el equipo admite que su hallazgo puede deberse a las dificultades preexistentes en los probandos, que predisponen a estos a elegir la música como profesión o afición, ciertos estudios revelan que la formación musical, sea individual o en grupo, mejora la respuesta al habla.

En fecha más reciente, el grupo de Kraus ha demostrado que los efectos son duraderos. A través del estudio de 44 adultos de edades comprendidas entre los 55 y los 76 años hallaron que una formación musical de cuatro o más años en la infancia se vinculaba con respuestas neurales al habla más rápidas, a pesar de que hacía más de 40 años que estos adultos no habían tocado un instrumento.

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