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Caminar hacia atrás para recordar

Para memorizar la información, un buen método consiste en desplazarse hacia atrás físicamente o con la imaginación.

Getty Images / FreedomMaster / iStock

Cuando nos desplazamos hacia atrás, podemos recordar con mayor facilidad experiencias pasadas, señala un grupo de investigadores de la Universidad de Roehampton. A menudo hablamos de que un acontecimiento futuro está «a la vuelta de la esquina» o que «dejamos atrás» el pasado. Aleksandar Aksentijevic y sus compañeros han investigado si esas asociaciones implican un «viaje mental» al pasado y, de esta manera, fomentan la memoria. En primer lugar, mostraron a más de 100 voluntarios un vídeo de un robo, o bien les pidieron que recordaran 20 palabras o 18 fotografías en color. Para distraer un poco su atención, los científicos dejaron que resolvieran sudokus durante 10 minutos.

Después, unos participantes debían caminar 10 metros hacia atrás o hacia delante; otros debían permanecer sentados durante el mismo tiempo. En otra ocasión les pidieron que se imaginaran ese movimiento de retroceso o que vieran el vídeo de un tren en marcha para tener la sensación de que estaban avanzando o retrocediendo. A continuación, debían recordar tantas palabras o imágenes como pudieran o responder preguntas sobre las escenas de la filmación.

Las personas que se habían desplazado hacia atrás físicamente o en su imaginación, de promedio, dieron dos respuestas correctas más que las que las que no se habían movido o habían caminado hacia delante. Se observaron los mismos efectos cuando se les pidió que recordaran las palabras o las imágenes.

Los investigadores concluyen que la memoria ordena los recuerdos según un índice cronológico que se sucede a lo largo de una línea del tiempo subjetiva. Además, sospechan que existe una asociación especial en las escenas dinámicas entre el movimiento imaginado y la memoria: ambos podrían seguir una topografía simétrica. De esa manera, los desplazamientos imaginados facilitarían el recuerdo de experiencias.

Fuente: Cognition, vol. 182, págs. 242-250, 2019

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