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1 de Mayo de 2019
Inteligencia artificial

Rastros digitales del yo

Las huellas que dejamos en la Red a través del correo electrónico o los «me gusta» revelan características sobre nuestras preferencias y particularidades. Los algoritmos informáticos son capaces de estimar nuestro carácter incluso con mayor acierto que nuestra pareja.

Getty Images / MihaiSurdu / iStock

En síntesis

La huella digital de un usuario revela determinadas preferencias y características personales. También delata los rasgos de personalidad y el estado de ánimo.

Las empresas están muy interesadas en ese tipo de datos. Los análisis del lenguaje automatizados ya se utilizan en la selección de personal. Por otra parte, parece que la publicidad tiene más éxito si el mensaje se ajusta a la personalidad del cliente.

Aunque estos programas albergan riesgos para la esfera privada, también ofrecen oportunidades. En el futuro, las aplicaciones para los móviles inteligentes podrían reconocer cuándo un paciente está a punto de caer en una depresión y alertar al médico.

Quien quiera saber qué tipo de persona es solo necesita visitar la página de Internet Apply Magic Sauce (applymagicsauce.com), de la Universidad de Cambridge, introducir en ella un texto que haya escrito (fragmentos de un mensaje electrónico, un tuit o la presentación de su página web) y clicar la pestaña predict («predecir»). En la pantalla aparecerá un estudio psicológico y personal pormenorizado: edad y sexo, capacidad de soportar el estrés, grado de impulsividad y tendencia política, entre otros datos.

El algoritmo informático tan solo necesita analizar 200 palabras; esto es, más o menos el tercio de un folio de tamaño DIN A4. Hasta hace unos meses, la página también podía acceder, si se daba el consentimiento, al perfil en Facebook del usuario. A partir de los «me gusta» y las entradas redactadas, el software creaba un análisis detallado de la personalidad del interesado. Esta opción, por ahora, se encuentra desactivada.

Al parecer, los «me gusta» proporcionan una muy buena información sobre el estado mental. En 2015, un equipo dirigido por David Stillwell, de la Universidad de Cambridge, expuso el modo en que unos algoritmos podían evaluar a partir de los «me gusta» de una persona los «cinco grandes» de su personalidad (extraversión, apertura a nuevas experiencias, responsabilidad, amabilidad y neuroticismo). Estos cinco rasgos sirven de base para describir la naturaleza humana. La proporción de cada uno en un individuo ayuda a determinar su forma de ser.

Los psicólogos «entrenaron» al algoritmo, primero, con datos de más de 70.000 personas que disponían de un perfil en Facebook. Previamente, todas habían cumplimentado un cuestionario de personalidad. De esta manera, los experimentadores conocían sus «cinco grandes». El ordenador analizó los «me gusta» de los sujetos en las cuentas de Facebook, los cuales suelen estar asociados a determinados rasgos de la personalidad. Se encontró, por ejemplo, que los usuarios extravertidos solían levantar los pulgares digitales con mayor frecuencia para actividades como «festejar» o «bailar». En cambio, los participantes en los que destacaba la apertura a las nuevas experiencias manifestaban predilección por el pintor Salvador Dalí (1904-1989) con una frecuencia por encima de la media.

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