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Las hormonas de la inteligencia

Las hormonas tiroideas desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la corteza cerebral. Su déficit produce defectos en la audición y habla, defectos motores y deficiencia mental, entre otras alteraciones neurológicas graves.
El cerebro humano está formado por varias decenas de miles de millones de neuronas, organizadas de forma similar, que deberían originar, en teoría, individuos con capacidades intelectuales, asimismo, similares. La experiencia diaria nos indica, sin embargo, la disparidad de una persona a otra.
La variabilidad observada se debe a que el proceso está controlado por factores genéticos y ambientales diversos (epigenéticos), que actúan antes y después del nacimiento. Aunque ambos influyen en el desarrollo intelectual de cada individuo, los factores epigenéticos son los únicos que, en la actualidad, se pueden modificar. Si el cerebro se desarrolla en un ambiente propicio, se estimula más, gana en complejidad y, como consecuencia, aumenta su capacidad para procesar la información, tornándose más inteligente.

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