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Los niños menores de siete años aplican el principio de «ojo por ojo», pero no devuelven un favor

Aunque desde los tres años y medio conocen la norma de reprocidad positiva, no la aplican.

[UNSPLASH/Piron Guillaume]

Los niños preescolares aplican el principio «lo mismo que tú me hagas, te lo haré yo a ti», mas esa reciprocidad directa se desarrolla de forma unilateral. Así, desde bien temprano, los niños pagan con la misma moneda si se creen víctimas de una injusticia, pero no devuelven un favor cuando se ven beneficiados.

En un estudio llevado a cabo por la psicóloga del desarrollo Nadia Chernyak y su equipo de la Universidad de California en Irvine, niños de cuatro a ocho años jugaron en el ordenador con avatares virtuales, que supuestamente eran otros niños. Primero, los avatares o ayudaban a los participantes o les robaban. En la siguiente fase del juego, los participantes podían darles o, en su caso, quitarles algo a los bienhechores o malhechores. «Los más pequeños se mostraron dispuestos a corregir una injusticia de la que hubiesen tenido noticia, y a menudo sobrerreaccionaban frente a los malhechores», apuntan las científicas. Por el contrario y contra todo pronóstico, no les devolvían el favor a sus protectores, aunque fueran capaces de actuar de forma recíproca con sus congéneres, según se constató en las reacciones vengativas.

«Hasta los siete años de edad, los niños no se percatan de que tienen que devolver un favor», concluyen las psicólogas. En general, los más pequeños se comportan de manera altruista, pero no necesariamente con los bienhechores. Del mismo modo, tampoco esperan ­ningún acto de agradecimiento directo. En resumen, aunque con tan solo tres años y medio los niños ya conocen la norma de la reciprocidad positiva, no la relacionan con ellos mismos.

Fuente: Psychological Science, 10.1177/0956797619854975, 2019

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