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1 de Septiembre de 2014
Neurociencia

¿Qué es la hipnosis?

El estudio de los mecanismos neurobiológicos de la hipnosis, durante largo tiempo descuidado, experimenta hoy un rápido avance gracias a las técnicas de neuroimagen.

THINKSTOCKPHOTO / BESTDESIGNS

En síntesis

Un sujeto en hipnosis parece que duerma, sueñe o medite. Sin embargo, los registros de la actividad cerebral en estos tres estados revelan que el trance hipnótico no se corresponde con ninguno de ellos.

Durante la hipnosis existen patrones de activación cerebral diferentes, mas determinadas áreas parecen hallarse siempre implicadas.

El estado particular que produce la hipnosis podría contribuir al estudio de la consciencia y de los fenómenos no conscientes.

La hipnosis es emblemática para las ciencias cognitivas. Constituye una experiencia subjetiva difícil de describir, al igual que ocurre con la consciencia o el dolor. Sin embargo, mientras que cualquiera puede explicar qué es la consciencia o el dolor, la hipnosis permanece misteriosa y enturbiada por numerosas ideas preconcebidas. ¿Cómo puede definirse una noción tan compleja? Una posible forma de hacerlo consiste en describir lo que no es. Examinaremos aquí los caminos que se han explorado para tratar de definir la hipnosis y los resultados que han aportado. Y al hacer balance de las conclusiones, veremos que la hipnosis es un estado particular de la consciencia.

Recordemos, en primer lugar, cómo se desarro­lla un proceso hipnótico. El trance puede ser espontáneo o inducido por el terapeuta. Se desarrolla en tres fases: la inducción, que permite desencadenar el proceso hipnótico; la fase terapéutica, durante la cual se enuncian las sugestiones para el cambio y la curación del paciente; y, por último, la salida del trance. Para desencadenar un episodio hipnótico, el terapeuta propone al sujeto que rememore un recuerdo agradable; le acompaña en esa rememoración y le habla con calma, insistiendo sobre el hecho de que el recuerdo y las percepciones asociadas resultan agradables. El sujeto experimenta una sensación de bienestar que se instala de manera progresiva. Se encuentra sosegado, los músculos de su cara se distienden, mantiene los ojos cerrados o semicerrados. Puede mostrar un pestañeo de los párpados, contracciones musculares involuntarias o espasmos (quizás incluso pseudoconvulsiones) y un golpeteo del dedo índice. La respiración y la deglución se modifican: se tornan más pausadas o rápidas según el recuerdo o la emoción asociados. Estas dos actividades continúan siendo espontáneas, pero el automatismo que las regula cambia. La sensación de fatiga muscular desaparece de tal forma que el sujeto puede mantener un brazo elevado sin esfuerzo, fenómeno al que se denomina catalepsia.

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