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El sonido de la personalidad

Las conversaciones y el ruido ambiente grabados con el teléfono inteligente permiten saber más sobre el carácter de una persona que las autoevaluaciones mediante cuestionarios.

¿Monopatín o ciclismo BMX? Las actividades al aire libre que practican las personas informan sobre ciertos rasgos de su personalidad. [Getty Images / skynesher / iStock]

En síntesis

Por lo general, los psicólogos utilizan cuestionarios y autoinformes para evaluar nuestra personalidad. Pero, en realidad, ­estas pruebas revelan poco sobre cómo una persona se comporta en su vida rutinaria.

La grabadora electrónica activada (EAR) registra, a través del teléfono inteligente, el sonido ambiente y las conversaciones de una persona. Las interacciones sociales proporcionan una visión profunda de la personalidad.

Los instrumentos de medición móviles proporcionan mucha información. Sin embargo, también plantean dificultades éticas y jurídicas, ya que recopilan datos sobre conversaciones de terceros.

En casi todas las entrevistas de trabajo llega un momento en el que el candidato debe autovalorarse. Incluso los psicólogos de la personalidad emplean este método para comparar a las personas y diferenciar unas de otras. Pero las autoevaluaciones no son necesariamente correctas; a menudo se distorsionan de forma inconsciente o se exageran a propósito. Por otro lado, ni las solicitudes de trabajo ni los cuestionarios de personalidad proporcionan una imagen completa de la persona. Las primeras se centran, sobre todo, en los hitos profesionales del candidato; los segundos, registran los rasgos de la personalidad generales pero ignoran cómo se comporta el solicitante en su día a día.

Con el objetivo de recopilar datos sobre la personalidad de manera más precisa, a principios de 2000, uno de nosotros (Mehl), junto con otros científicos, se planteó escuchar en lugar de entrevistar. Con ese fin desarrollaron la que llamaron grabadora activada electrónicamente (EAR, por sus siglas en inglés). Al principio, el dispositivo consistía en un dictáfono modificado. Hoy es una aplicación móvil. Este programa acompaña al participante, cual oyente silencioso atado al cinturón, a lo largo del día. De esta forma registra cinco veces en una hora y durante 30 segundos las conversaciones del usuario, así como el sonido ambiente. Personas especialmente formadas se encargan de transcribir las grabaciones y anotar­ los ruidos que aparecen en el audio. ¿Qué situaciones suele vivir? ¿Cómo se comporta? Los datos que revela la colección de fragmentos de audio resultan asombrosos: cuán a menudo ríe, llora o insulta la persona evaluada; si mantiene conversaciones profundas con un amigo en una cafetería, si charla sobre el tiempo en el autobús con un desconocido, entre otras muchas informaciones.

El programa registra, de cada sujeto, 120 secuencias de audio al día. En total, unos 60 minutos de grabación. La evaluación de ese material requiere prácticamente una jornada laboral de 40 horas semanales. Por ese motivo, estamos trabajando en la automatización del procedimiento. Nuestro objetivo es que, con los datos recopilados, la aplicación proporcione un análisis de personalidad automático. De forma similar a las pulseras de actividad inteligentes, que permiten al usuario consultar la distancia que ha recorrido o su ritmo cardíaco, con EAR podría informarse de cuán hablador estuvo durante la semana y si se rio o se lamentó mucho.

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